jueves, 26 de febrero de 2009

68. Economía

1.- INTRODUCCIÓN: ¿QUÉ ES LA ECONOMÍA?
Los seres humanos, que formamos parte de una sociedad, tenemos que satisfacer una serie de necesidades, como la alimentación, el calzado, la vivienda, el ocio... Estas necesidades, además, van en aumento. Para satisfacerla hay que consumir bienes o servicios.
Algunos de estos bienes, como el aire, el agua (en principio) o un amanecer, nos son dados por la naturaleza y no están limitados, sino que están disponibles en abundancia, de modo que no tienen que racionarse: son los llamados bienes libres.
Sin embargo, la mayoría de los bienes están limitados, son escasos en relación a su demanda, y tienen que ser asignados o distribuidos a través de algún sistema de racionamiento o de precios: son los llamados bienes económicos, y su existencia supone tres condiciones:
· una relación entre el objeto y la necesidad: una cosa que no satisface ninguna necesidad no constituye un bien económico
· la posibilidad de utilizar el bien para la satisfacción de la necesidad: una máquina, por muy perfecta que sea, si carece de utilidad práctica, no constituye un bien económico
· un bien debe ser relativamente escaso, ya que los bienes que existen en cantidades ilimitadas, como los bienes libres, no son bienes económicos y no son objeto de estudio, por tanto de la economía

Estos bienes se pueden dividir a su vez en bienes de consumo y bienes de inversión:
· bienes de consumo son aquellos que satisfacen directamente una necesidad, y pueden ser duraderos (los que permanecen con el tiempo) o perecederos (los que se agotan con el uso)
· bienes de inversión son aquellos que se destinan a la producción de otros bienes, y por tanto no satisfacen necesidades directamente

De los bienes económicos, dada su escasez, y dado que para obtenerlos hay que utilizar recursos que también son escasos y susceptibles de usos alternativos, es de lo que se ocupa la economía.
Por tanto, se puede definir la economía como “el estudio de los esfuerzos que las distintas sociedades realizan para la utilización y el desarrollo de sus recursos escasos”. O, según la definición clásica de Lionel ROBBINS: “Economía es la ciencia que estudia la actividad humana encaminada a satisfacer sus necesidades ilimitadas, teniendo en cuenta que los recursos son escasos y susceptibles de usos alternativos”.



2.- ORGANIZACIÓN ECONÓMICA

La actividad económica es un aspecto de la conducta humana que expresa una relación entre fines y medios limitados, susceptibles de usos alternativos. En economía lo que importa es el comportamiento del ser humano, y por ello, en la organización y en la actividad económica, todos los términos están referidos al individuo, a su conducta. Así, la economía considera objetos, bienes materiales, en cuanto se relacionan con decisiones del individuo.
El ser humano persigue una pluralidad de fines que generan deseos y necesidades, que él mismo ordena según la importancia que les dé. Esta ordenación es previa a la utilización de los medios, porque si el ser humano no pudiese ordenar jerárquicamente sus deseos y necesidades, no podría satisfacerlos. El hombre es un ser capaz de decidir, aunque a veces lo piense mucho, un orden conveniente de todos sus deseos y, una vez establecido este orden, se han de buscar los medios adecuados a cada caso, a cada deseo y a cada necesidad.
Así, hay una organización, que además hay que entender en un sentido amplio. Los conceptos de necesidades y bienes son correlativos. Un bien no es más que un objeto apto para satisfacer una necesidad. Por tanto, no sólo se entiende por bienes los objetos, sino también los servicios.
A modo de ejemplo:
Si la necesidad elegida es la propia salud, el bien que se precisa para satisfacerla son los servicios del médico. Si la necesidad es alimentarse en Madrid, la carne de Galicia no basta para satisfacerla; se precisan además los servicios del transportista y del comerciante que permitan comprar la carne con la que alimentarse en Madrid.

Los servicios son por tanto bienes en economía, en cuanto satisfacen necesidades. De hecho, el fin de la actividad económica no es producir bienes, sino satisfacer necesidades. La producción por la producción es un absurdo económico: su fin no es otro que el de resolver las necesidades, ya que la actividad económica parte de una necesidad.
Todas las necesidades humanas precisan de bienes o servicios con los que satisfacerlas, pero la conducta humana que emplea bienes para satisfacer necesidades no es siempre económica. Lo será (como vimos en la introducción) si los bienes utilizados son escasos y susceptibles de usos alternativos.

La actividad económica está presente en toda conducta humana, de cualquier índole que sea, a través de cuatro características:
· la variedad de fines que el hombre persigue
· la ordenación que han de hacerse de estos fines
· la escasez de los medios precisos para satisfacer las necesidades ordenadas
· los bienes son susceptibles de usos alternativos

Cuando se cumplen estas cuatro características se habla de actividad económica. Sin embargo, la conducta humana tendente a satisfacer las necesidades no se limita a acciones aisladas del individuo, sino que la característica básica de la vida económica es que con las acciones propias cada individuo apenas satisface sus necesidades, puesto que cada individuo suele dedicarse a una sola tarea, y el proceso de obtención de los diversos bienes se encuentra muy dividido. Se plantea entonces la pregunta, que afecta a todos: ¿cómo se dirige este proceso de producción y consumo de bienes basado en la división del trabajo, del cual depende la satisfacción de las necesidades?. Está claro que es necesaria una organización.

El objetivo último de la economía en cualquier sociedad es la satisfacción de las necesidades (básicas y no básicas), tanto individuales como colectivas. Así, el problema económico fundamental es la producción de bienes y servicios que ayuden a satisfacer esas necesidades.
Las necesidades básicas son prácticamente iguales para los individuos de países ricos o pobres. La diferencia entre ellos está en los deseos, que en el caso de los países ricos son mayores que en el de los pobres, puesto que los agentes económicos de un país rico quieren cada vez más. A ello contribuye la publicidad de las empresas para crear deseos de esos y otros bienes. Todo esto conlleva que se produzca un disfrute cada vez mayor por parte de aquellos agentes económicos que pueden acceder a dichos bienes y servicios, y que evidentemente no son todos, puesto que la distribución de los bienes y la riqueza en el mundo es desigual. Lo que sí genera es que los bienes sean cada vez más numerosos, y que exista mayor diversificación y calidad.
Todos estos deseos presionan sobre los recursos escasos con relación a los deseos ilimitados. Los recursos productivos son la tierra, el capital y el trabajo, a los que cada vez más autores añaden también la capacidad empresarial.
Una economía cuenta, en un momento del tiempo determinado, con una cantidad dada de todos estos recursos, con un stock. Los individuos se suponen, por el contrario, insaciables, ya que, por más que se disponga de bienes, siempre se desea más de todos ellos.
En conclusión, de la necesidad de elegir entre distintas opciones surgen tres grandes cuestiones, que marcan la organización económica: qué producir, cómo producirlo y para quién producir.
La respuesta a la primera pregunta la determina la llamada asignación de recursos; contestar a la segunda es tarea de la teoría de la producción; en relación a la tercera, la respuesta la da la teoría de la distribución. En esquema:

PREGUNTA
RESPUESTA
¿Qué bienes producir y en qué cantidad?
Asignación de recursos
¿Con qué métodos de producción se obtienen los bienes?
Teoría de la producción
¿Cómo se distribuyen los bienes?
Teoría de la distribución

La solución a estas tres cuestiones dependerá del sistema económico de que se trate y del tipo de sectores productivos que existan en la economía en cuestión. Ninguna sociedad ha llegado, sin embargo, a una situación utópica de posibilidades de producción y satisfacción de necesidades ilimitadas, debido a que las necesidades humanas son múltiples y susceptibles de un infinito desarrollo, mientras los medios con los que los individuos satisfacen sus necesidades sólo pueden disponerse en cantidades limitadas. Y así, el carácter ilimitado de las necesidades y el carácter limitado de los medios hacen que las acciones de los sujetos económicos comporten necesariamente elecciones. Dado que los recursos son escasos, es necesario estudiar la manera en que la sociedad elige la opción de bienes y servicios posibles, el modo en que éstos se producen y se fija su precio, y quiénes consumen los bienes y servicios que produce dicha sociedad. De las elecciones que se hagan, saldrán diferentes tipos de organización económica. En la actualidad, en la mayoría de países la organización económica está basada en la libertad de mercado, si bien hay injerencias mayores o menores del Estado a esta libertad, llevando a modelos que van desde el Estado liberal (en sentido económico) hasta el Estado del Bienestar.
Dentro del mercado (entendido en sentido amplio) pueden diferenciarse diferentes mercados, que pueden ser de bienes y servicios (mercado del pan, del pescado, del ganado...) o de factores de producción (tierra, capital y trabajo). Dado el epígrafe del tema, nos centraremos en el mercado de trabajo, que, como el resto, viene marcado por la oferta y demanda, en este caso del factor trabajo.


3.- EL MERCADO DE TRABAJO. EL MUNDO DEL TRABAJO

El mercado de trabajo parte de la oferta y la demanda del factor trabajo. La remuneración o precio del factor trabajo se denomina salario. Con todo, y pese a que nos encontramos en una economía de mercado, el Estado, a fin de garantizar a todos sus ciudadanos el acceso a los bienes y servicios mínimos y de interés público, debe intervenir en la economía, y no sólo garantizando unos servicios, sino también procurando un funcionamiento adecuado del mercado a través de una actividad reguladora que evite distorsiones y asegure unas reglas de juego iguales para todos. Uno de los mercados más regulados (probablemente el más regulado) es el de trabajo, a fin de evitar abusos, habituales en el pasado y aún vigentes en algunos países. La idea central es que el trabajador merece un tratamiento justo y apropiado a la dignidad del individuo.
Así, el mercado de trabajo se regula mediante distintos principios:
· determinación y protección de los derechos de los trabajadores: derecho a crear sindicatos, a negociar las condiciones de trabajo, derecho de huelga...
· protección social: prohibición del trabajo de menores, supresión de discriminaciones salariales por cualquier motivo, atención especial a los colectivos más vulnerables, subsidios de desempleo (que luego veremos con más atención...)
· política salarial: salario mínimo, pago de horas extras, festivos y vacaciones pagadas, derecho a remuneraciones complementarias, seguros de accidente, pensiones por incapacidad laboral...
· seguridad en el trabajo: derecho a indemnización por despido, condiciones de higiene y seguridad...

Por tanto, el mercado de trabajo es singular, y no es comparable al resto de mercados. Una de sus características es una cierta rigidez, que dificulta la movilidad, bien geográfica, o bien de un sector a otro, sobre todo si los distintos sectores exigen cualificaciones muy diferentes.
A pesar de las dificultades, el desplazamiento del trabajo es un hecho mundial: trabajadores de las regiones menos desarrolladas emigran a zonas donde hay más oportunidades. La movilidad de un sector a otro es también un hecho, y es claro el paso del sector agrario al industrial, y de éste al sector servicios.
La abundancia de oferta (sobre todo de personal poco cualificado) y el desplazamiento de los trabajadores de zonas deprimidas hacia otras más ricas conlleva que los salarios sean más flexibles. En estas condiciones el empresario puede mantener unos salarios bajos y no dar concesiones laborales, porque los desempleados están dispuestos a trabajar a cambio de un sueldo bajo o en condiciones precarias. De aquí la necesidad de la regulación estatal para evitar abusos.
Un punto clave dentro del mundo del trabajo es el del desempleo. A pesar de que el mercado de trabajo dispone de más movilidad que en el pasado y de que los trabajadores aceptan condiciones salariales y laborales precarias, el paro no deja de ser uno de los problemas más graves de nuestros días, y de hecho así se manifiesta en las encuestas, donde en España está siempre presente en el primero o segundo lugar desde hace más de 30 años. La respuesta a la pregunta de por qué el paro no deja de ser un problema puede venir dada precisamente porque el mercado de trabajo no funciona con los mecanismos del mercado de competencia perfecta, ni los precios (salarios) varían fácilmente con la oferta y la demanda. El mercado de trabajo no se ajusta por tanto a través de precios, sino mediante cantidades (más o menos trabajadores en paro). Analizaremos el desempleo con más profundidad en el último epígrafe de este tema.


4.- LA INFLACIÓN

La inflación supone el incremento de los precios de una economía, cuya magnitud viene dada por la tasa de inflación.
Sin embargo, no todo aumento de precios implica necesariamente inflación: para que la subida de precios pueda considerarse inflación se exige que ese aumento cumpla dos condiciones:
· que el aumento afecte al nivel general de todos los precios de la economía, y no solamente al precio de algunos bienes o servicios. Por ejemplo, si hay una mala cosecha de café, el precio de este producto subirá, pero esto no se considera inflación
· que dicho incremento sea sostenido en el tiempo. Esto es, no sirve con que los precios suban una sola vez; si el aumento de precio no vuelve a repetirse tampoco se considera inflación
Así, quizá podemos dar una definición más precisa definiendo inflación como el “aumento generalizado y sostenido del nivel de precios”, o bien como el “proceso continuado de aumento en el nivel general de precios de una economía”.

El proceso contrario a la inflación es la deflación, que es el “descenso generalizado y sostenido en el tiempo del nivel general de precios”.

4.1.- Teorías sobre las causas de la inflación

Las causas de la inflación son varias, y tanto de naturaleza económica como política y sociológica. Dependiendo de que se inicie por una u otra causa, hablaremos de diferentes teorías:

· la teoría de la inflación de demanda sostiene que la inflación se produce cuando la demanda agregada aumenta más deprisa que la producción de la economía, es decir, cuando en un momento determinado hay más gente dispuesta a comprar bienes y servicios que capacidad para producirlos. Como consecuencia, el precio de los bienes y servicios aumenta al ser éstos escasos.
El aumento de la demanda agregada puede tener su origen en un incremento del consumo de las familias, de la inversión de las empresas, del gasto público productivo o del gasto del gobierno en bienes y servicios, o de un aumento de exportaciones.
En definitiva, el aumento del gasto puede deberse a la existencia de mayores recursos, que pueden provenir de un incremento del crédito bancario o de un superávit constante de la balanza de pagos. En cualquier caso, se produce un aumento de la demanda por encima de las posibilidades de producción disponibles.
En general, se acepta que el aumento de precios estará en función del pleno empleo de los recursos económicos y de las rigideces de los mercados de factores de producción, de manera que si la economía se encuentra alejada del pleno empleo, el aumento de la demanda podrá provocar aumentos en la producción y evitar la inflación
· la inflación de costes se origina por aumentos en los costes de las empresas, ya sean de los salarios, del precio de las materias primas o por un aumento en los costes financieros (tipos de interés) o fiscales (impuestos).
En todos estos casos, existirá una presión al alza de los precios para compensar el aumento de los costes, ya que ni trabajadores, ni empresarios, ni suministradores de materias primas, aceptarán una disminución de su retribución, lo que provocará las tensiones inflacionistas.
Las experiencias que mejor avalan estas opiniones se encuentran en el caso de la crisis del petróleo de los años 70’. Esta situación ha servido en multitud de ocasiones para explicar el fenómeno inflacionista.
Un ejemplo puede ejemplificar con claridad cómo puede comenzar la inflación de costes:
Supongamos que una economía en la que hay una única empresa en la que trabajan 3 empleados, que producen 4000 camisas, que venden en el mercado, obteniendo por ellas 8000 unidades monetarias (cada una de ella tiene un coste de 2 u.m.). Los empleados reciben 1000 u.m. cada uno, las materias primas cuestan 2000 u.m.. Si no tienen más costes, los empresarios obtendrán un beneficio de 3000 u.m. [8000 – (3 x 1000 + 2000)].
Supongamos que los empleados se esfuerzan y aumentan la producción a 6000 camisas. Ahora ingresarán 12000 u.m. por la venta de las mismas. Si los empleados exigen que les aumenten el salario (por ejemplo a 2000 u.m.),ya que producen más, y, además, el coste de las materias primas asciende ahora a 3500 u.m., al empresario le quedará un beneficio de 2500 u.m. [12000 – (3 x 2000 + 3500)], con lo que éste ha disminuido. Si el empresario no quiere disminuir sus beneficios, sino que quiere aumentarlos, acabará subiendo el precio de las camisas.
Pero si sube el precio de las camisas, ahora a los empleados les costará más comprarlas, con lo que es posible que vuelvan a presionar para obtener un salario más alto que les permita seguir consumiendo el mismo número de camisas. Si la cadena sigue al alza con los precios, acabará generándose inflación.
· la inflación estructural se debe a un conjunto de factores que afectan a la estructura económica de la sociedad. Los principales motivos de este tipo de inflación son la existencia de mercados oligopolísticos, de conflictos entre los distintos sectores sociales, el establecimiento de precios políticos o administrativos y el bajo desarrollo económico de los países:
·· mercados oligopolísticos: son los mercados de productos controlados por unas pocas empresas, las cuales tienen capacidad para fijar los precios estableciendo márgenes de beneficios superiores a los de otros sectores de la economía, sin que les afecte demasiado la situación del mercado
·· conflictos entre los distintos sectores sociales: entre ellos hay una lucha continua por mejorar su posición relativa en el reparto de la Renta Nacional. Los que disponen de mayor poder procuran las rentas que perciben, de manera que en el intercambio salen beneficiados. Sin embargo, ese aumento de rentas acabará trasladándose en mayor o menor medida a un aumento de precios. En esta lucha la inflación actúa como elemento de reajuste de las diversas posiciones
·· precios políticos o administrativos: son precios que no responden al libre juego de la oferta y la demanda, sino que son fijados por el gobierno con la finalidad de proteger o beneficiar a algún sector social. Suelen ser más altos que los que resultarían de la oferta y demanda del mercado: es el caso de los productos agrícolas, cuyos precios se mantienen normalmente por encima de los de mercado. Estos precios suelen provocar un contagio en otros bienes, encareciéndolos y elevando el coste de la vida, y generando por tanto una dinámica de alza de precios
·· nivel de desarrollo de los países: algunos autores consideran que este tipo de inflación es típica de los países subdesarrollados, que basan su desarrollo económico en la exportación de materias primas y productos agrícolas.
Cuando los precios de sus bienes en el mercado internacional están altos, la demanda interna se financia con los ingresos de las exportaciones, pero cuando los precios caen, se produce una recesión económica. Para tratar de evitar esta recesión, se compensa la caída de los ingresos de la exportación mediante una expansión del crédito, y por lo tanto de la cantidad de dinero. Este aumento de dinero suele ser el origen de la presión inflacionista en el país.
En estos países la solución a la inflación pasa inevitablemente por la modificación de la estructura productiva, creando nuevas actividades para no depender exclusivamente de unas pocas
· la teoría monetarista de la inflación mantiene que el proceso inflacionista no se generará mientras no se aumente la cantidad de dinero que hay en la economía.

En el caso de la inflación de demanda, se explica porque si se mantiene la financiación sólo se hará efectivo un aumento de la demanda del sector privado o del sector público si se produce una disminución en la actividad del otro, porque el sector que aumenta su actividad necesitará más dinero para financiarla, lo que reducirá el dinero disponible para el otro sector, que tendrá que disminuir su actividad.

En el caso de la inflación de costes, las presiones de los trabajadores por obtener mayores salarios sólo podrán satisfacerse si los empresarios pueden disponer de financiación adicional o están dispuestos a renunciar a parte de sus beneficios, porque, de lo contrario, se negarán a ello. Análogo razonamiento se puede realizar en el caso de la inflación estructural.
En definitiva, esta teoría afirma que la inflación es un fenómeno monetario, esto es, que la inflación se produce porque aumenta la cantidad de dinero por encima de la producción de bienes y servicios. Los agentes económicos se encuentran entonces con un exceso de dinero y comienzan a gastar ese exceso, provocando una mayor demanda de bienes y servicios.
Lo que ocurrirá es que si la oferta no puede aumentar al mismo ritmo que la demanda, se generará un aumento de precios, que, dependiendo de la situación en la que se encuentre la economía, puede derivar en un fenómeno inflacionista.

4.2.- La espiral inflacionista

En la actualidad resulta difícil distinguir realmente si un proceso inflacionista tiene su origen en la demanda o en la oferta, en la medida en que el proceso que se desencadena afecta a ambos lados del mercado y provoca reacciones en uno y otro que continúan alimentando el proceso, llevando a lo que se conoce como espiral inflacionista: cuando se produce una elevación de precios, provoca que los trabajadores reclamen mayores salarios; para financiar este aumento de salarios, se exigirá un aumento de la oferta monetaria o cantidad de dinero; por su parte, las empresas incrementarán los precios de los bienes al tener que subir los salarios; los trabajadores volverán a intentar compensar su pérdida de poder adquisitivo reclamando mayores salarios, que obtendrán o no dependiendo de la fuerza de sus sindicatos, etcétera.
Es indudable que la inflación genera una reacción en espiral entre precios, salarios y otros costes de los factores de producción, que provocan sucesivos aumentos. Es un proceso de varias fases donde la reacción de los agentes económicos en cada una de ellas va provocando la siguiente: una inflación de demanda forzará a los trabajadores a exigir aumentos salariales para hacer frente a los nuevos precios y provocará a su vez un proceso de inflación de costes, y así sucesivamente. La tendencia no variará mientras las expectativas de los agentes económicos sobre la inflación esperada no se modifiquen.

4.3.- Clases de inflación según su intensidad

Según la intensidad que presente la inflación se habla de hiperinflación o de inflación reprimida:
· la hiperinflación o “inflación galopante” es un proceso en espiral de crecimiento de los precios, que se autoalimenta. Supone la pérdida del control de los precios por parte de las autoridades económicas del país, y normalmente va asociada a conflictos políticos o guerras. Normalmente, los capitales acaban refugiándose en otras divisas más fuertes o en metales preciosos para evitar la erosión del poder adquisitivo de la moneda afectada, que suele ser sustituida como patrón de intercambio.
En algunos casos se han llegado a incrementos de precios de hasta el 1000% anual. Una hiperinflación de este tipo desorganiza el sistema de producción y redistribuye la renta y la riqueza.
· la inflación reprimida, por el contrario, es aquella que no se manifiesta debido a los controles directos ejercidos sobre los principales componentes del IPC, pero que está latente y se verá en cuanto se relajen los mecanismos de control

4.4.- Efectos de la inflación

La inflación se ha convertido en un hecho importante por los efectos que produce, ya que genera un proceso caracterizado por una pérdida del valor del dinero, un aumento del paro y un incremento de la incertidumbre entre los agentes económicos. Esta situación provoca una mala redistribución de la renta y la riqueza, además de ineficiencias económicas:
· pérdida de valor del dinero: la consecuencia más evidente de la inflación es la pérdida que sufre el valor real del dinero en manos del público. Esta pérdida se traduce inmediatamente en una disminución del poder adquisitivo o de la capacidad de compra de los sujetos.
Una pérdida del valor del dinero perjudica principalmente a todos aquellos cuyos ingresos sean rentas fijas, como accionistas, pensionistas... Estos grupos sociales tienen normalmente poca capacidad de reacción para adaptar sus ingresos a la inflación, y, por tanto, ven disminuir su valor real.
Los trabajadores también se verán afectados negativamente por la inflación, aunque no necesariamente todos en la misma medida. Es evidente que aquellos trabajadores con una gran fuerza sindical podrán presionar a las empresas para intentar ajustar sus salarios nominales a la inflación, a fin de defender su salario real.
Otro efecto negativo actúa sobre los sujetos económicos, y es el impacto que la inflación tiene sobre los ahorros e impuestos: influye sobre los ahorros porque al disminuir el poder adquisitivo como consecuencia de la inflación, los agentes económicos tendrán que recurrir a sus ahorros si quieren seguir manteniendo el mismo comportamiento de consumo. También resulta afectado el ahorro en la medida en que su remuneración sea fija; en lo referente a los impuestos, los sujetos económicos los verán incrementados en la medida en que aumenten sus ingresos para mantener su poder adquisitivo.
Por el contrario, el grupo social que se ve beneficiado por la inflación es el de aquellos sujetos que mantienen préstamos, créditos o hipotecas a tipos de interés fijo. En este caso, a medida que transcurre el tiempo, la inflación va reduciendo el coste relativo de la amortización de los mismos
· aumento del paro: un aumento general y sostenido de precios tiende a reducir la producción, en tanto que puede reducir la demanda interna y afectar a la competitividad internacional encareciendo las exportaciones, ya que si los precios interiores suben más deprisa que los de los países con los que se mantienen relaciones comerciales, se produce un empeoramiento del equilibrio en la balanza de pagos.
Las exportaciones serán relativamente más caras, mientras que las importaciones resultarán más atractivas a la demanda interna. Esto provocará que comience a disminuir el ritmo de producción interno, generando paro.
Los primeros que se verán afectados por este proceso serán los trabajadores que tengan contratos temporales o a tiempo parcial, de los que la empresa prescindirá en primer lugar, y, en la medida en que la situación persista, empezará a afectar al resto de los trabajadores. Esta situación deberá corregirse a medio plazo, tratando de recuperar competitividad
· incertidumbre entre los agentes económicos: en situaciones de inflación imprevista o en largos periodos de inflación elevada, el nivel general de precios varía de tal manera que dificulta la información que el mercado necesita para adoptar decisiones.
Las empresas tendrán dificultades para establecer planes de inversión a medio y largo plazo, al resultarles complicado prever su estructura de costes e incluso los precios y márgenes con los que podrán trabajar. El ahorro a largo plazo también se verá desincentivado en la medida en que los tipos de interés sean fijos.
Para controlar a largo plazo estas variables, todos los agentes económicos intentarán tomar medidas tales como contratación de seguros, formalización de contratos a largo plazo que proporcionen suministros a precios estables... A pesar de ello, la economía se encontrará en una situación de mayor incertidumbre que afectará a la inversión.
En definitiva, aunque existan agentes económicos que pueden resultar beneficiados por la inflación, el conjunto de la economía sale perdiendo, y de ahí el interés de los gobiernos por controlarla a través de la adopción de distintas medidas. Estas medidas serán, normalmente, de política monetaria o fiscal contractivas, o políticas de oferta que traten de reducir los costes de las empresas.


5.- LA POLÍTICA MONETARIA

La política monetaria de un país está constituida por decisiones de la autoridad monetaria, relativas a la cantidad de dinero o al tipo de interés, que están destinadas a facilitar el crecimiento económico estable y sostenido y un bajo desempleo, mediante el control de la oferta monetaria, con el fin de evitar altas tasas de inflación.

Se entiende por autoridad monetaria de un país aquella institución que tiene encomendada la misión de definir y ejecutar la política monetaria del país. En nuestro caso, por pertenecer a la Unión Europea, la autoridad monetaria es el Gobernador del Banco Central Europeo, que tiene delegadas la mayor parte de las funciones en los gobernadores de los Bancos Centrales nacionales.

Para que la autoridad monetaria lleve a cabo la instrumentación de la política monetaria es preciso distinguir entre los objetivos últimos, los objetivos intermedios y los instrumentos, que en esquema, son:

OBJETIVOS ÚLTIMOS
OBJETIVOS INTERMEDIOS
INSTRUMENTOS
crecimiento económico
oferta monetaria
coeficientes legales
estabilidad de precios
tipos de interés
operaciones de mercado abierto
Empleo
tipos de cambio
Préstamos a Bancos comerciales


5.1.- Los objetivos de la política monetaria

Se clasifican en dos grandes tipos:

· los objetivos últimos de la política monetaria, que son determinados objetivos macroeconómicos, tales como el crecimiento económico, la estabilidad de los precios y un mayor nivel de empleo

· los objetivos intermedios, que son variables que las autoridades monetarias intentan regular para que alcancen unos valores determinados, con la finalidad de lograr los objetivos últimos. Los principales son la oferta monetaria, los tipos de interés y los tipos de cambio. Cuando el objetivo intermedio alcanza un valor que se sitúa fuera de la senda deseada por las autoridades monetarias, éstas recurren a los instrumentos para que ese objetivo vuelva a la senda prefijada.

La política monetaria es útil para combatir la inflación. No es útil, sin embargo, para acelerar el crecimiento a largo plazo, ya que la cantidad de dinero no aumenta la producción.
La política monetaria actúa sobre el nivel de precios y el empleo a corto plazo. Una contracción monetaria reduce la producción y contrae el empleo, mientras que un aumento importante de la cantidad de dinero produce el efecto contrario. Sin embargo, algunos autores consideran que este efecto expansivo es sólo transitorio, ya que, al final, producción y empleo regresan a su nivel y sólo aumentan los precios.
Los efectos de la política monetaria sobre el ahorro, inversión, salarios y otras variables económicas son más discutibles. Hay quienes consideran totalmente ineficaz la política monetaria para actuar sobre la producción o el empleo, argumentando que: si a largo plazo un aumento de la cantidad de dinero se traduce en una elevación de los precios, a corto plazo sólo puede aumentar la producción y el empleo si este crecimiento nominal de la demanda, producido por el aumento de la cantidad de dinero, fuese acompañado con un incremento real del crecimiento económico.
Si se conociese este proceso expansivo de la cantidad de dinero y ser previese de antemano, los efectos sobre la producción y el empleo serían menores. Éstos se transmitirían directamente a los precios; por lo tanto, una política monetaria esperada sólo repercutiría en los precios.

Sin embargo, por su incidencia sobre determinadas variables económicas, existen razones para justificar la utilización de la política monetaria, que son, entre otras, los efectos que tiene en la demanda agregada, sobre la inflación, y sobre la cotización de la moneda:

· efectos en la demanda agregada: un aumento de la oferta monetaria hace descender los tipos de interés, repercutiendo positivamente en la demanda agregada al estimular los gastos de consumo, ya que los sujetos solicitarán con más facilidad un crédito para la compra de bienes, vivienda, coches... También a las empresas les resultará más barato financiar sus inversiones. Así, aumentará el nivel de gasto. El aumento de la demanda agregada fomenta por tanto el crecimiento de la economía y reduce el paro

· efectos sobre la inflación: la inflación puede proceder de un aumento excesivo de la cantidad de dinero; por tanto, en este caso, controlar la oferta monetaria es fundamental para mantener el nivel de precios estable

· efectos sobre la cotización de la moneda: un alto tipo de interés incrementa la entrada de capital extranjero para beneficiarse de esos altos tipos de interés. Esto aumenta la demanda de la moneda nacional para poder invertir, lo que provoca una elevación de la cotización de esa moneda con respecto a las demás

5.2.- Los instrumentos de la política monetaria

Los instrumentos son las técnicas de que disponen las autoridades monetarias para intentar conseguir los objetivos intermedios. Estos instrumentos son los coeficientes legales, las operaciones de mercado abierto y los préstamos a los Bancos comerciales. Con ellos, el Banco central puede actuar sobre los objetivos intermedios en la cuantía y dirección deseadas. Son:
· operaciones de mercado abierto (open market): son operaciones de compraventa de títulos, valores y deuda pública por parte del Banco central con la finalidad de inyectar o detraer liquidez del sistema, es decir, de aumentar o disminuir la cantidad de dinero en la economía. Afecta directamente a la base monetaria.
Cuando el Banco central compra valores y deuda pública en el mercado, tanto a los Bancos como al público, se incrementa la liquidez, el dinero recibido terminará aumentando los depósitos de los Bancos, y por ello aumentará la capacidad de éstos para prestar.
Para reducir la liquidez existente se realizará la operación inversa: se venderán valores, lo que retirará de la circulación el dinero utilizado para pagar esas adquisiciones

· variación del coeficiente legal de caja: afecta a la capacidad de crear dinero de los Bancos comerciales, pero no a la base monetaria. Es un instrumento que fija la autoridad monetaria y, por tanto, controla directamente.
Una modificación del coeficiente legal de caja supone un cambio en el porcentaje sobre los depósitos que los Bancos están obligados a mantener en monedas y billetes o depósitos en el Banco central. Al aumentar esta proporción, disminuye la posibilidad de los Bancos de prestar y, por tanto, de crear dinero. Si el coeficiente de caja desciende, podrá aumentar la creación de dinero; sucederá lo contrario si el coeficiente legal de caja aumenta

· préstamos a los bancos comerciales: estos préstamos del Banco central a los Bancos comerciales constituyen el mercado interbancario. Son préstamos a muy corto plazo, normalmente un día o dos, y suelen concederse para que los Bancos comerciales puedan cubrir el coeficiente legal de caja sin renunciar a realizar operaciones de préstamo a los clientes.
Normalmente, la cantidad de dinero que presta el Banco central se regula por el tipo de interés que aplica a los Bancos comerciales, de manera que si el tipo de interés al que el Banco central presta a los demás Bancos aumenta, éstos se desaniman y no piden dinero prestado o lo hacen en una cuantía pequeña, con lo que se reduce la cantidad que presta el Banco central. Los Bancos disminuyen también los créditos que conceden a sus clientes y se reduce la creación de dinero. Una bajada de este interés producirá el efecto contrario.
Las modificaciones de la cantidad de créditos que el Banco central concede a los Bancos comerciales afectan, por tanto, a la base monetaria.

Además de estos tres instrumentos principales, hay otros que utiliza la política monetaria, como la posibilidad de fijar límites máximos al crédito o la intervención en el mercado de divisas:
· límites máximos al crédito: se fijan los límites máximos que los Bancos pueden prestar
· intervención el mercado de divisas: también modifica la base monetaria. Los Bancos centrales suelen intervenir en los mercados de divisas para controlar el tipo de cambio de su moneda. Para evitar una depreciación, el Banco central compra su propia moneda utilizando para ello sus activos exteriores, es decir, su reserva de divisas; por el contrario, para evitar una apreciación, venderá moneda nacional a cambio de activos exteriores

La intervención en el mercado de cambios y en el de dinero produce efectos similares, ya que en ambos casos se modifica la base monetaria y el activo del balance del Banco central. Posteriormente, la situación afecta a la cantidad total de dinero por efecto del multiplicador monetario. En la intervención en el mercado de cambios varían los activos exteriores y las reservas de divisas, mientras que en el mercado monetario lo que se ve afectado son los activos interiores, como los bonos del Tesoro.


6.- EL DESEMPLEO

El paro o desempleo se define como “el número de personas que, teniendo capacidad y deseo de trabajar, no encuentran un puesto de trabajo”. Por tanto, quedan excluidos de esta definición todos aquellos que no tienen capacidad de trabajo, ya sea legal o física: población demasiado joven, jubilados, personas totalmente inválidas..., así como a aquellos otros que, teniendo capacidad, no desean hacerlo. En resumen, lo que se mide es la insuficiencia de puestos de trabajo que existen en un momento determinado. Gráficamente:

Población ocupada: personas que tienen trabajo remunerado
Población activa
Población en paro: personas sin trabajo remunerado
POBLACIÓN
TOTAL

Población inactiva: personas que no tienen capacidad
de trabajo, bien legal o física

El desempleo supone hoy uno de los problemas más importantes en las sociedades, dado que la mayoría de la población vive de la remuneración que obtiene trabajando.
Las causas del desempleo no son siempre las mismas, sino que varían conforme evoluciona la economía. Sin embargo, se pueden establecer una serie de causas-tipo, que han dado lugar a las diferentes modalidades de paro: el friccional, el estructural, el estacional, el cíclico y el encubierto:

· el paro friccional se produce por el mero proceso de búsqueda y equivale a una tasa natural de paro que soportan todas las economías, incluso en periodos de bonanza económica: aun cuando en una economía hubiera empleo para toda la población activa que quisiera trabajar, se produciría un cierto nivel de desempleo debido al tiempo que los sujetos tardan en encontrar trabajo; en la medida en que la información en el mercado es imperfecta, el proceso de búsqueda siempre requiere tiempo. Si la información a que tienen acceso los trabajadores fuese la adecuada, este tipo de desempleo no tendría por qué producirse

· el paro estructural es el de carácter más permanente. Por lo general, está motivado por cambios en los sectores más significativos de las estructuras productivas de la economía, y su origen suelen ser los cambios tecnológicos o los procesos de fusión de empresas.
Un ejemplo clásico de este tipo de paro es el de las empresas de máquinas de escribir. Cuando estas máquinas comenzaron a ser sustituidas por ordenadores, se produjo un descenso de demanda de trabajo en el sector correspondiente, mientras que en el sector de los ordenadores hubo un aumento de mano de obra.
Otro ejemplo de paro estructural es el que se produce por razones geográficas: así, en un mismo país un área puede estar deprimida, mientras que en otra zona geográfica las empresas están aumentando su demanda de trabajo

· el paro estacional se genera con periodicidad y va asociado a variaciones sectoriales debidas a factores climáticos y/o estacionales. Está ligado fundamentalmente a las labores agrícolas, y como ejemplo típico cabe mencionar la recogida de frutas o aceitunas. También es propio del sector turístico.
La solución a este tipo de paro es que el trabajador tenga más de un empleo para asegurar un trabajo continuo. Éste sería el caso del vendedor de horchata, por poner un ejemplo, que podría vender castañas en invierno, o el de los toreros que, para trabajar todo el año, pasan la temporada de invierno en América

· el paro cíclico se produce cuando existe un desequilibrio entre la oferta y la demanda agregada. Suele ser por una falta de demanda de trabajo como consecuencia de que el ciclo económico cae, la demanda de bienes y servicios también cae y, por tanto, se despide a los trabajadores. Este tipo de desempleo afecta a la totalidad del mercado, y no a un sector o región en concreto

· el paro encubierto se produce cuando una empresa tiene exceso de personal, pero no quiere despedirlo, y lo mantiene aun a costa de tener recursos mal aprovechados; o cuando hay sujetos que tienen una gran cualificación, pero desempeñan trabajos mal remunerados y no utilizan su verdadera cualificación

Es indudable que los gobiernos deben adoptar medidas que fomenten el empleo y que traten de suavizar el coste social y económico que supone tener una alta tasa de paro. Las distintas medidas que se pueden adoptar se pueden agrupar en cuatro grandes bloques:
· medidas encaminadas a producir una expansión de la demanda: serán medidas expansivas tanto monetarias como fiscales. Tienen como limitación que pueden provocar inflación y elevar el déficit público

· medidas que disminuyan el coste del factor trabajo: serán medidas de políticas de rentas que traten de moderar el crecimiento de los salarios, así como de fomentar la creación de empleo por parte de las empresas a través de ventajas fiscales y de disminución de las cotizaciones a la Seguridad Social

· medidas que flexibilicen el mercado de trabajo: acompañadas de una mayor información y formación de los trabajadores para permitir un mejor reparto del trabajo existente.
Estas medidas deben tender a facilitar la entrada en el mercado laboral. Suponen no sólo cualificar a los trabajadores no cualificados, sino también que se reduzcan los costes de los trámites administrativos para las empresas, adelantar la edad de jubilación, retrasar la edad de entrada en el mercado laboral, disminuir la jornada laboral... Todo ello ha de hacerse sin que suponga un merma del poder adquisitivo de los trabajadores en activo

· medidas encaminadas a estimular la creación de empleo: sobre todo en aquellas zonas donde existan recursos productivos que no se están aprovechando suficientemente, tratando de promover el espíritu empresarial y apoyando a los nuevos empresarios con los medios materiales y financieros que necesiten

Además, se puede hablar de otras medidas como la existencia del seguro de desempleo, cuya finalidad es facilitar una situación económica más suave a la población activa que no tiene empleo hasta que encuentre uno nuevo (pase de población en paro a ocupada).

No hay comentarios:

Publicar un comentario