jueves, 15 de octubre de 2009

Tema 67. Análisis de la Constitución española de 1978.

Introducción

Tras una larga etapa de gobierno dictatorial se siente la necesidad de promulgar una constitución acorde con los nuevos tiempos y la nueva sociedad que se está formando en España tras la muerte de Francisco Franco en 1975. En ella se recogen las aspiraciones históricas y sociales de todos los pueblos de España y se concilia el desarrollo integral de los mismos con la unidad de España.

Una constitución es un texto normativo que regula las competencias del Estado y sus órganos, así como los derechos, libertades y deberes del pueblo. Dice cómo debe gobernarse un pueblo. Todos deben actuar según se determina en la Constitución. Es, pues, el texto que especifica y constituye la forma del Estado.

La Constitución española de 1978 consta de 169 artículos. La Constitución tiene: Un Preámbulo, un Título Preliminar y diez títulos divididos en capítulos, y además el Capítulo II del Título I está dividido en dos secciones. Podemos diferenciar tres partes: una dogmática, dedicada a los principios, derechos y deberes fundamentales del Estado y el individuo (artículos del 1 al 55). Otra parte orgánica dedicada a las instituciones y sus funciones (artículos del 56 al 165). Y una parte dedicada a la reforma de la propia Constitución (artículos del 166 al 169). Tiene, además, un preámbulo, cuatro disposiciones adicionales, nueve disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y una disposición final.


Preámbulo

El preámbulo marca el espíritu con que se ha hecho la Constitución, y sus bases ideológicas. Este es un espíritu democrático, liberal, protector del bienestar de los españoles y de respeto a la estructura social y económica existente. Determina un modelo de Estado pluralista, no centralista, pero sí unitario, dentro de una monarquía parlamentaria.

Se pretende «garantizar la convivencia democrática, consolidar el Estado de Derecho, proteger a todos los españoles en el ejercicio de los Derecho Humanos, su cultura, tradiciones, lenguas e instituciones, establecer una sociedad democrática y fortalecer las relaciones pacíficas y la cooperación con otros pueblos».


Parte dogmática (1-55)

La parte dogmática, esta dedicada a los principios, derechos y deberes fundamentales del Estado y el individuo.

Título preliminar (1-9)

En el título preliminar se formulan los principios básicos de cómo debe ser el Estado. art.1 «España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho», es decir, que está sometido a sus propias leyes art.9. El adjetivo social es un principio difuso pero orientador, y el de democrático implica la participación ciudadana, puesto que la «soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado» art.1. También se garantiza la «libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político», y el Estado toma la forma de una monarquía parlamentaria.

España es una nación art.2-3 formada por varias nacionalidades, lo que implica la existencia de una pluralidad de naciones y lenguas, el «castellano es la lengua oficial común».


Los símbolos del Estado art.4-5 son: La bandera bicolor y la capital situada en Madrid. Curiosamente no está el himno ni el escudo.


Los partidos políticos, los sindicatos y las fuerzas armadas están art.6-7-8 entre las instituciones fundamentales del Estado, cada una con su función.



Título I: Derechos y deberes fundamentales (10-55)


Este título está dividido en cinco capítulos. El capítulo segundo está dividido en dos secciones. Esta es una larga lista de derechos y deberes que corresponden ejercer a los españoles. Es un título muy querido, debido a la ausencia de ellos durante el régimen franquista. Predominan los derechos individuales y los colectivos frente a los demás y el Estado. En casi todos los casos o es necesario desarrollarlos luego o son principios programáticos.

En primer lugar art.10 se pone el marco general de los derechos y libertades que se han de interpretar según la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Se garantiza el «libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás» que son «el fundamento del orden político y la paz social». De esta manera se establecen los límites de tales derechos, el ejercicio pacífico, la sujeción a la ley y a los derechos de los demás.

Capítulo I: De los españoles y los extranjeros (11-13)

Aquí se determinan quiénes son sujetos de los derechos individuales: nacionalidad art.11, mayoría de edad a los 18 años art.12. Unos derechos que también se garantiza a los extranjeros art.13.

Capítulo II: Derechos y libertades (14-52)

En este capítulo se determinan cuáles son los derechos y libertades que tiene todo español y persona que viva en España, tanto individual como colectivamente. Además, se determina que todos «los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna». art.14.
Sec. 1ª: De los derechos fundamentales y de las libertades públicas (15-29)

Aquí se determinan los derechos que se ejercen individualmente: derecho a la vida art.15, a la libertad ideológica y religiosa art.16, a la libertad personal y la seguridad art.17, a la intimidad e inviolabilidad del domicilio art.18, a elegir el lugar de residencia art.19, y la libertad de expresión y divulgación art.20.

Pero, también, se determinan los derechos ejercidos en común: Derecho de reunión art.21, de asociación art.22, participación art.23, educación art.27, huelga art.28 y petición art.29. También se recogen las libertades de: enseñanza art.27 y sindicación art.28.

Por otro lado, se recogen los artículos dedicados a las garantías procesales: protección judicial de los derechos art.24, el principio de legalidad penal art.25, según el cual «nadie puede ser condenado o sancionado por acciones u omisiones que en el momento de producirse no» constituían delito, trabajo remunerado para los presos art.25 y prohibición de los tribunales de honor art.26.
De todos ellos el más polémico ha sido el derecho a la educación y la libertad de enseñanza art.27, ya que los distintos gobiernos se han ido enfrentando con la Iglesia, que hasta este momento dominaba totalmente la enseñanza en España. La discordia se centra en el punto 3 que dice: «los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones». Sin embargo, el punto 2 deja muy claro cuál es el objeto de la educación: «el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales».



Sec. 2ª: De los derechos y deberes de los ciudadanos (30-38)


Aquí se establecen los derechos y deberes en los que de alguna manera interviene el Estado, por lo que en algunos casos no dejan de ser una declaración de intenciones, y se pueden reclamar opcionalmente.


Son el servicio militar y la objeción de conciencia art.30, «derecho y deber de defender España», la Hacienda pública art.31, «deber de contribuir a los gastos públicos», derecho al matrimonio y de divorcio y la igualdad entre cónyuges art.32, el derecho a la propiedad privada art.33, a crear una fundación art.34, el derecho y el deber de trabajar art.35, la creación de colegios profesionales art.36, el marco regulador de las condiciones de trabajo a través de convenios, y a presionar en los conflictos laborales art.37. Además, se consagra la libertad de empresa y la economía de mercado, aunque puede llegar a planificarse la economía art.38.


Capítulo III: De los principios rectores de la política social y económica (39-52)


También se establecen los principios de la política social y económica. Se trata de un programa para desarrollar en el futuro y crear una sociedad del bienestar. Son aspiraciones más o menos difíciles de cumplir y sólo exigibles según se desarrollen las leyes. Se trata de derechos potenciales, afectados por los presupuestos del Estado. Todos ellos son garantizados por el Estado.

Se determina: la protección de la familia y la infancia art.39, la ordenación del territorio para la distribución de la renta, la consecución del pleno empleo, la formación profesional, la limitación de la jornada laboral y el derecho al descanso art.40, la Seguridad Social art.41 y la protección de la salud art.43, la asistencia en el extranjero art.42, el fomento del deporte y el ocio art.43, el acceso a la cultura y la promoción de la ciencia y la investigación art.44, el disfrute del medio ambiente y una adecuada calidad de vida art.45, la conservación del patrimonio art.46, el derecho a vivienda art.47, la promoción de la participación de la juventud en la vida social art.48, la atención a los disminuidos art.49, el derecho a recibir una pensión adecuada en la tercera edad art.50, la defensa de los consumidores art.51 y el derecho a crear «organizaciones profesionales para la defensa de los intereses económicos que les sean propios» art.52.



Capítulo IV: De las garantías, de las libertades y derechos fundamentales (53 –54)


Todo este entramado se garantiza a través del Estado, que vela por el cumplimiento de las leyes y garantiza el disfrute de los derechos y libertades art.53, y si alguien considera que sus derechos son vulnerados puede «recabar la tutela de las libertades y derechos ante los tribunales ordinarios por un procedimiento basado en los principios de preferencia y sumariedad y, en su caso, a través del recurso de amparo».


Por otro lado se crea la institución de Defensor del Pueblo, «para la defensa de los derechos, a cuyo efecto podrá supervisar la actividad de la Administración» art.54.


Capítulo V: De la suspensión de los derechos y libertades (55)



Tenemos, pues, unos derechos superprotegidos art.14-29, de obligado cumplimiento, que son personales y políticos, y otros derechos que protege la propia Constitución art.30-38, y por otro lado existen derechos que hay que desarrollar en leyes art.39-52, y sólo son exigibles en función de estas.


Pero también se determinan cuáles de estos derechos y libertades se pueden suspender art.55, bien de manera colectiva o individual. Paradójicamente la Constitución no determina cuáles son los casos en los que se pueden suspender los derechos y libertades.


Parte orgánica (56-165)


La parte orgánica precisa la estructura del Estado y sus instituciones, y sus funciones y funcionamiento.


Título II: De la Corona (56-65)


El Estado español se conforma como una monarquía parlamentaria, no gobierna, pero el rey es el Jefe del Estado art.56. El rey es inviolable e irresponsable, está fuera del poder ejecutivo, legislativo y judicial, por el contrario, sólo tiene las funciones que la Constitución le atribuye art.62-63. Los actos del rey han de ser refrendados por el Gobierno, que es el responsable de todos sus actos art.64. «El rey recibe de los presupuestos del Estado una cantidad global para el sostenimiento de su familia» y la casa real art.65.


La Constitución no da plazos fijos en los que deba actuar el rey, en los supuestos que se establecen art.62, por lo que existe la posibilidad de un veto dilatorio que desvirtúa el concepto de monarquía parlamentaria.

También se determina el orden de sucesión, en la figura del príncipe de Asturias art.57, el consorte del rey art.58, la regencia art.59, la tutoría del rey art.60 y la proclamación del rey art.61.


Título III: De las Cortes Generales (66–96)


Las Cortes Generales representan al pueblo español. Están formadas por dos cámaras, la de los Diputados, Congreso o Cámara Baja, y la del Senado o Cámara Alta.


Capítulo I: De las Cámaras (66-80)


Las Cortes Generales tienen la potestad legislativa, aprueban los presupuestos y controlan al Gobierno, por lo que son inviolables art.66. El Senado es la cámara de representación territorial art.69 y tiene cuatro representantes de cada provincia, uno por comunidad autónoma y otro por cada millón de habitantes. Cada cámara se elige por cuatro años art.68-69. También se establece cuál es la composición de la cámara, «entre 300 y 400 Diputados, y elegidos por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto» art.68. Esto hace de la española una democracia representativa, en la que las Cortes sustituyen al pueblo en el ejercicio de su soberanía. Excepto en las elecciones directas y los referendos.

Además se establecen una serie de incompatibilidades, como la imposibilidad de pertenecer a las dos cámaras art.67 o a las altas instituciones del Estado que se determinan art.70.


Teóricamente ambas cámaras tienen las misma competencias y poder, pero el Congreso tiene un mayor peso, al poder superar el veto del Senado a una ley art.90, además, en caso de duda decide aquél. Por otro lado, tiene en exclusiva la moción de censura y la cuestión de confianza art.74, y 167.




La Constitución dice cómo deben funcionar las Cámaras, inviolabilidad e inmunidad parlamentarias art.71, el reglamento de las Cámaras art.72, las sesiones de las Cámaras art.73, el Pleno y las comisiones art.75-76, las peticiones a las Cámaras art.76, la Diputación Permanente art.78, la adopción de acuerdos art.79, y la publicidad de las sesiones art.80. Todas las leyes han de ser publicadas en el BOE (Boletín Oficial del Estado). Las sesiones son públicas, en las comisiones puede entrar la prensa. Además está el Boletín Oficial de las Cortes y el Diario de Sesiones, donde se recoge todo lo que se dice. Las decisiones son públicas.

Capítulo II: De la elaboración de las leyes (81–92)

También determina la Constitución cómo deben hacerse las leyes art.81-89, quién tiene la iniciativa legislativa art.87, que corresponde al Gobierno, al Congreso, al Senado, a la iniciativa popular y a las comunidades autónomas. Las decisiones se tomarán por mayoría absoluta art.81.



Por un lado tenemos las leyes orgánicas art.81, que sólo pueden ser elaboradas por el Congreso, no por las comunidades autónomas. También están las leyes de bases art.83, los decretos legislativos art.85, los decretos leyes art.86, los proyectos de ley art.88 y las proposiciones de ley art.89. También se determinan los casos y las formas en que las Cortes pueden delegar la función legislativa en el Gobierno art.82. Así mismo, pueden autorizar la refundición de textos legales art.82.


Una vez aprobada una ley, pasa a ser discutida en el Senado art.90 y por último es sancionada por el rey, que ordenará su publicación art.91.

Las decisiones de mayor transcendencia pueden ser sometidas a referéndum, a propuesta del presidente del Gobierno art.92.

Capítulo III: De los tratados internacionales (93-96)

También se determinan las relaciones y los tratados internacionales, que pueden ser de tres tipos: «los que establece el Estado con una organización o institución internacional» para el ejercicio de determinadas competencias art.93, «los que requieren la autorización de las Cortes», que son de carácter político, militar, territorial, de obligaciones financieras o que supongan la modificación de leyes, y «los hechos por el Gobierno»; este debe informar se su existencia a las Cortes art.94.

Los tratados internacionales que contengan cláusulas contrarias a la Constitución exigirán la previa revisión de ella art.95. También se establece que los tratados pueden ser derogados art.96.


Título IV: Del Gobierno y de la Administración (97-107)


La Constitución permite que se formen Gobiernos estables, puesto que el Gobierno tiene el máximo poder ejecutivo y de administración, y dicta normas, de rango inferior a la ley. Se establecen sus funciones: «dirigir la política interior y exterior, la Administración civil y militar, y la defensa del Estado» art.97. También se determina su composición, estatuto y funcionamiento art.98.

El candidato a la Presidencia del Gobierno es propuesto por el rey al Congreso de los Diputados. Este expondrá su programa ante el Congreso y se votará su candidatura art.99. Es el Gobierno del presidente, y su programa político, lo que se vota. No es necesario discutir, ni presentar en el Congreso, el programa del candidato a presidente del Gobierno, aunque en la práctica política, y el espíritu de la Constitución, así se haga. Los ministros deben llevar a cabo el programa del presidente, son propuestos por el presidente y nombrados por el rey art.100. Por lo mismo, el Gobierno cesará cuando cese el presidente art.101. El presidente del Gobierno es su líder y su responsable, sin perjuicio de las responsabilidad de los demás miembros art.102.

En cuanto a la Administración se establece su objetividad y su sometimiento a la Ley y el Derecho. Los funcionarios públicos tendrán un estatuto que regule su trabajo art.103. Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado dependerán del Gobierno y «tendrán como misión proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades, y garantizar la seguridad ciudadana» art.104. También se establece que los ciudadanos tendrán libre acceso a la Administración art.105, podrán participar en ella, y que la actividad de la Administración estará controlada por los tribunales de justicia art.106.


También se crea un Consejo de Estado, que «es el supremo órgano consultivo del Gobierno» art.107.


Título V: de las relaciones entre el Gobierno y las Cortes generales (108-116)

En este título se determinan los mecanismos de colaboración entre el Gobierno y las Cortes Generales, que reciben las influencias del jefe del Estado, la justicia, las Administraciones locales y comunidades autónomas, los sindicatos, las asociaciones, etc.

«El Gobierno responde solidariamente en su gestión política ante el Congreso de los Diputados» art.108. Las Cámaras y sus comisiones tienen derecho de ser informadas de las decisiones del Gobierno y cualquier otra institución del Estado, «pueden reclamar la presencia de los miembros del Gobierno y estos tienen acceso a las sesiones, las comisiones y la facultad de hacerse oír en ellas» art.109-110. Por otro lado, las Cámaras deben colaborar con el Gobierno. El Gobierno y sus miembros están «sometidos a las interpelaciones y preguntas que les formulen las Cámaras. Toda interpelación podrá dar lugar a una moción en la que la Cámara manifieste su posición» sobre el asunto art.111. Este es el mecanismo de control del Gobierno por parte de las Cortes Generales.

Si las relaciones entre las Cortes y el Gobierno se deterioran existen dos mecanismos para recuperar la normalidad: la cuestión de confianza, presentada por el Gobierno en el Congreso art.112 y la moción de censura propuesta por al menos una décima parte de los diputados y en la que se incluirá un candidato a la Presidencia del Gobierno art.113. Para superar una cuestión de confianza se necesita la mayoría simple de los Diputados art.112, mientras que para sacar adelante una moción de censura se necesita mayoría absoluta art.113, lo que unido a la necesidad de presentar un candidato a la Presidencia del Gobierno, para lo cual hay que poner de acuerdo a toda la oposición, hace muy difícil que triunfen. De hecho nunca a prosperado una moción de censura en el Parlamento, sólo han salido adelante en cámaras autonómicas y locales, con pocos miembros. No obstante, si el Gobierno pierde la confianza del Congreso, debe presentar su dimisión ante el rey art.114.

«El presidente del Gobierno podrá proponer la disolución del Congreso, del Senado o de las Cortes Generales, que será decretada por el rey», salvo «cuando esté en trámite una moción de censura» o esté vigente un estado de sitio art.116. «El decreto fijará la fecha de las elecciones» art.115.

La Constitución también establece los casos en los que quedan limitados los derechos y libertades art.116, pero curiosamente deja su desarrollo a una ley orgánica. Se establecen los estados de: alarma, decretado por el Gobierno durante quince días en un territorio determinado; excepción, decretado por el Gobierno con la autorización del Congreso de los Diputados, y que deberá determinar su alcance, su duración (máximo treinta días) y el ámbito territorial; y sitio, decretado por la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados, y que deberá determinar sus condiciones, duración y ámbito territorial. La declaración de ninguna de estas excepciones modifica el principio de responsabilidad del Gobierno. Paradójicamente, la Constitución no dicen nada sobre cuándo se pueden aplicar los estados de alarma, excepción o sitio.

Título VI: Del poder judicial (117-127)

El judicial es un poder independiente, a pesar de estar vinculado administrativamente al Ministerio de Justicia. Tiene una total autonomía con respecto al Gobierno y las Cámaras y se rige por el Consejo General del Poder Judicial art.122. La Constitución crea la institución del jurado art.125, que sólo ha sido desarrollada parcialmente. El Derecho se crea mediante leyes y normas, y no por jurisprudencia, que queda fuera del control de la Constitución. La Constitución garantiza la independencia de la justicia.

«La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del rey por jueces y magistrados independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley» art.117, lo que garantiza que el acceso al poder judicial no se hace por medios políticos. Aquí también se establece que las leyes son de aplicación en todo el territorio y «se prohíben los tribunales de excepción». La Constitución establece una serie de incompatibilidades para jueces, magistrados y fiscales, quizá excesivas. No pueden ejercer cargos públicos, ni sindicarse, ni afiliarse a partidos políticos art.127.







Se establece la obligatoriedad de cumplir las sentencias, y colaborar con la justicia art.118, la justicia gratuita art.119, las vistas públicas y preferentemente orales art.120, y la indemnización por los errores judiciales a cargo del Estado art.121.







La justicia se impartirá en juzgados y tribunales art.122. Se establece un Tribunal Supremo para toda España y todos los órdenes de justicia art.123, excepto en materia constitucional.







La acción de la justicia será promovida por el Ministerio Fiscal art.124, «en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público, tutelado por la ley, de oficio o a petición de los interesados». Habrá un fiscal general del Estado, nombrado por el rey a propuesta del Gobierno art.124, y una policía judicial dependiente de los jueces, los tribunales y el Ministerio Fiscal art.125.







Título VII: Economía y Hacienda (128-136)







Aquí se trata de la organización y distribución de la riqueza nacional, aunque esto aparece en más artículos.







La Hacienda está subordinada al interés general y a la iniciativa pública art.128. Se establece la participación en la empresa y los organismos públicos como la Seguridad Social art.129. Todo ello sin olvidar la atención a la modernización y desarrollo de los sectores económicos, sobre todo de los más desfavorecidos art.130.







Se permite la planificación económica art.131, y la creación de haciendas locales art.133. Y se determinan cuáles son los bienes de dominio público art.132. Esto permitirá establecer los mecanismos de financiación de las comunidades autónomas art.156 así como el Fondo de Compensación Territorial art.158.







Los gastos del Estado deben presentarse en unos presupuestos art.134. Los presenta el Gobierno para que sean aprobados por las Cortes Generales. Además, el Gobierno podrá emitir deuda pública y contraer crédito art.135. Todos los gastos e ingresos, y la gestión económica del Estado estarán fiscalizados por el Tribunal de Cuentas art.136.







Este título hay que interpretarlo a la luz de los tratados internacionales, ya que en una economía de mercado el Estado no puede intervenir en la economía.







Título VIII: De la organización territorial del Estado (137-158)







Este es el título más discutido de toda la Constitución ya que afecta al desarrollo de las distintas nacionalidades de España, que son muy reivindicativas.







Capítulo I: Principios generales (137-139)







«El Estado se organiza en municipios, en provincias y en comunidades autónomas» art.137.







Entre ellas se establece el principio solidaridad territorial art.138 para garantizar la igualdad de todos los españoles art.139 independientemente de su lugar de nacimiento o de residencia.







Capítulo II: De la Administración local (140-142)







La Administración local es la que ya existía antes de hacerse la Constitución y fue creada en 1833: ayuntamientos y diputaciones.







«La Constitución garantiza la autonomía de los municipios. Estos gozarán de personalidad jurídica plena» art.140. También se reconoce la personalidad jurídica de la provincias, que agrupan a varios municipios. A las islas se les reconoce su administración de cabildos o consejos art.141.







Es establece que las haciendas locales «deberán disponer de los medios suficientes para el desempeño de las funciones que la ley le atribuye, y se nutrirán fundamentalmente de tributos propios y de la participación en los del Estado y de las comunidades autónomas» art.142.







Capítulo III: De las comunidades autónomas (143-158)







Las comunidades autónomas son de nueva creación. Nacen para satisfacer las aspiraciones de autogobierno de determinados pueblos, asumiendo la pluralidad de España. Se establece que el Estado es unitario, no federal. La autonomía surgirá del principio de solidaridad entre las regiones. La defensa del interés general hace que el Estado se reserve unas competencias en exclusiva.







Los mecanismos para acceder a la autonomía son muy complejos y obscuros, fruto del recelo y el ansia autonómica. Podrán ser comunidades autónomas art.143 «las provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes, y las provincias con suficiente personalidad» art.144. Una vez que se es comunidad autónoma se ha de elaborar un estatuto art.146. Los estatutos de autonomía «serán la norma institucional básica de las comunidades autónomas». Deberán contener: «la denominación de la Comunidad, la delimitación del territorio, la denominación, organización y sede» de sus instituciones, y las «competencias asumidas» art.147. Se determinan las competencias que pueden asumir las comunidades autónomas art.148, y las que el Estado se reserva en exclusiva art.149. Pero no sólo se delega en las comunidades autónomas el poder ejecutivo, sino también el legislativo, ya que «las Cortes Generales podrán atribuir a las comunidades autónomas la facultad de dictar, para sí mismas, normas legislativas en el marco de los principios, bases y directrices fijados por una ley estatal» art.150. Las comunidades autónomas podrán reformar y ampliar sus estatutos cada cinco años art.148. Sin embargo, se establece una excepción: en el caso de que la autonomía sea aprobada por referéndum, no será necesario dejar transcurrir esos cinco años para ampliar el estatuto art.151. Son las autonomías de régimen especial. En esta situación están las comunidades de Andalucía, Cataluña, Galicia y País Vasco. En este caso se establece otro mecanismo para elaborar el estatuto, pero el límite de las competencias continúa siendo el mismo.







El punto más obscuro del título son las muchas excepciones que se contemplan. Además, hay materias sobre las que no se dice nada, y se discute si son competencias asumibles por las comunidades autónomas o exclusivas del Estado.







En las comunidades autónomas de régimen especial se establecen cuáles son las instituciones art.152: la Asamblea Legislativa, el Consejo de Gobierno, el Presidente y el Tribunal Superior de Justicia. Son unicamerales. Nada se dice al respecto sobre las comunidades autónomas normales. Se supone una Asamblea Legislativa y un Consejo de Gobierno, que podría quedarse en mera delegación, sin embargo, de hecho, todas las autonomías tienen las mismas instituciones. Se establece el principio de cooperación entre las comunidades autónomas, pero se prohíbe expresamente la federación de comunidades autónomas art.145.







En las comunidades autónomas habrá un delegado del Gobierno art.154. El control de las comunidades autónomas será competencia de: el Tribunal Constitucional, el Gobierno, la jurisdicción Contenciosos Administrativa y el Tribunal de Cuentas art.153. En caso de incumplimiento grave de las obligaciones, por parte de una comunidad autónoma, «el Gobierno, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado», podrá hacérselas cumplir forzosamente art.155.







Las comunidades autónomas tienen autonomía financiera art.156 a través de la delegación de la recaudación de impuestos y de los impuestos cedidos, propios y transferidos; el rendimiento de su patrimonio, el producto de sus operaciones de crédito art.157 y la asignación de recursos en los presupuestos del Estado. Se establece la creación de un Fondo de Compensación Territorial para «corregir los desequilibrios económicos interterritoriales» art.158.







La Constitución ocupa un lugar preeminente en el entramado legal, determinando la jerarquía del Estado en todos sus poderes.







Título IX: Del Tribunal Constitucional (159-165)







La Constitución también crea la institución del Tribunal Constitucional, y determina su composición y funcionamiento art.159.







Se trata de un poder al margen de los tres clásicos, su presidente es nombrado por el rey a propuesta de los miembros del propio tribunal art.160. Garantiza el cumplimiento de la Constitución. Es un órgano jurídico y político que protege el Estado de Derecho. Es competente para resolver los recursos de inconstitucionalidad, de amparo por la violación de los derechos y libertades que se recogen en la Constitución, los conflictos entre el Estado y las comunidades autónomas y de estas entre sí, y lo que le atribuyan las leyes orgánicas art.161. También se determinan quiénes están legitimados para interponer un recurso art.162-163.







El funcionamiento del Tribunal Constitucional se regulará por una ley orgánica art.165. Sus decisiones se publicarán en el Boletín Oficial del Estado (BOE) art.164.







Título X: De la reforma constitucional (166-169)







En la Constitución también se establece el mecanismo para su reforma. La reforma de la Constitución es muy difícil y rígida, lo que produce una tensión entre un sistema estable y una sociedad cambiante. La iniciativa de la reforma la tiene el Gobierno, el Congreso, el Senado, y las comunidades autónomas, pero no la iniciativa popular art.166.







Hay dos procedimientos diferentes para reformar la Constitución: uno, con carácter general art.167, necesita la mayoría de tres quintos, o la mayoría absoluta en el Senado y dos tercios en el Congreso. Aún así una vez aprobada podría ser sometida a referéndum, si así lo solicitan un décimo de los diputados. El otro procedimiento está reservado para el Título preliminar, los derechos fundamentales, las libertades públicas, la Corona y la totalidad de la Constitución art.168. Para ello se necesitan dos tercios de cada cámara, disolver las Cortes, convocar unas nuevas elecciones, cuya nueva cámara ha de ratificar la reforma, hacer un nuevo texto y aprobarlo por dos tercios en ambas cámaras, y por último someterlo a referéndum.







Todo este sistema hace virtualmente imposible la reforma de partes sustanciales de la Constitución. La única modificación tuvo lugar en 1993 al añadir las palabras «y pasivo» en el artículo 13-2, con el fin de permitir a los extranjeros comunitarios ser elegidos en elecciones y así adecuar la legislación y los acuerdos de la Unión Europea.







Disposiciones







La Constitución posee una serie de disposiciones para adecuarla a ciertas particularidades que no se contemplan o son temporales.







Disposiciones adicionales







Hay cuatro disposiciones adicionales. La primera y la segunda amparan y respetan los derechos históricos de los territorios forales, la tercera garantiza el régimen económico especial de Canarias, y la cuarta mantiene la vigente distribución de las audiencias territoriales.







Disposiciones transitorias







Existen nueve disposiciones transitorias para los casos generales que no está claros o si surgen imprevistos.







La primera autoriza a elaborar estatutos de autonomía a los órganos preautonómicos.







La segunda determina que las autonomías de régimen especial art.151 son aquellas que «hubiesen plebiscitado afirmativamente proyectos de estatuto de autonomía y cuenten con regímenes provisionales de autonomía».







La tercera establece que los entes locales no pueden iniciar el proceso para la creación de una autonomía hasta que no se hagan elecciones según la presente Constitución.







La cuarta deja al Órgano Foral de Navarra la posibilidad de incorporarse a la autonomía vasca.







La quinta permite a Ceuta y Melilla constituirse en comunidades autónomas.







La sexta establece que si hubiese más de un proyecto de autonomía se estudiarán por orden de entrada.







La séptima estable la disolución de los órganos provisionales autonómicos una vez extinguida la gestión.







La octava establece qué pasa con las Cámaras que han redactado la Constitución.







Y la novena establece cómo se ha de hacer la primera renovación del Tribunal Constitucional.







Disposición derogatoria







La disposición derogatoria es una de las más complejas y analizadas desde el punto de vista doctrinal. Esta Constitución española es una norma fundamental, y ninguna ley anterior ni futura puede estar en contradicción con ella. En la historia del constitucionalismo español sólo la de 1931 había sido, también, ley fundamental.







Disposición final







La disposición final determina cuándo debe entrar el vigor la Constitución y su publicación en las demás lenguas del Estado.







La Constitución se sometió a referéndum el 6 de diciembre de 1978 y fue aprobada por una abrumadora mayoría, a la altura de las ganas que tenía el pueblo español de un auténtico cambio hacia una democracia. Entró en vigor el 29 de diciembre de 1978, cuando fue publicada en el BOE. Desde este momento ha tenido que ir desarrollándose paulatinamente, en un proceso que aún no ha concluido.







Bibliografía







Juan Luis Paniagua: «España 1978: una constitución para el pueblo». Salvat. Temas Clave. Barcelona 1984



Óscar Alzaga Villaamil: «Comentario sistemático a la Constitución española de 1978». del Foro. Madrid 1978



Óscar Alzaga Villaamil: «Comentarios a la Constitución Española de 1978». Cortes Generales: EDERSA. Madrid 1996



España: «Constitución española». Civitatis. Madrid 1986

Tema ofrecido por: http://club.telepolis.com/PASTRANEC/temascomp/Tema67.html

Video:
El referéndum constitucional.
artehistoria.com

jueves, 26 de febrero de 2009

68. Economía

1.- INTRODUCCIÓN: ¿QUÉ ES LA ECONOMÍA?
Los seres humanos, que formamos parte de una sociedad, tenemos que satisfacer una serie de necesidades, como la alimentación, el calzado, la vivienda, el ocio... Estas necesidades, además, van en aumento. Para satisfacerla hay que consumir bienes o servicios.
Algunos de estos bienes, como el aire, el agua (en principio) o un amanecer, nos son dados por la naturaleza y no están limitados, sino que están disponibles en abundancia, de modo que no tienen que racionarse: son los llamados bienes libres.
Sin embargo, la mayoría de los bienes están limitados, son escasos en relación a su demanda, y tienen que ser asignados o distribuidos a través de algún sistema de racionamiento o de precios: son los llamados bienes económicos, y su existencia supone tres condiciones:
· una relación entre el objeto y la necesidad: una cosa que no satisface ninguna necesidad no constituye un bien económico
· la posibilidad de utilizar el bien para la satisfacción de la necesidad: una máquina, por muy perfecta que sea, si carece de utilidad práctica, no constituye un bien económico
· un bien debe ser relativamente escaso, ya que los bienes que existen en cantidades ilimitadas, como los bienes libres, no son bienes económicos y no son objeto de estudio, por tanto de la economía

Estos bienes se pueden dividir a su vez en bienes de consumo y bienes de inversión:
· bienes de consumo son aquellos que satisfacen directamente una necesidad, y pueden ser duraderos (los que permanecen con el tiempo) o perecederos (los que se agotan con el uso)
· bienes de inversión son aquellos que se destinan a la producción de otros bienes, y por tanto no satisfacen necesidades directamente

De los bienes económicos, dada su escasez, y dado que para obtenerlos hay que utilizar recursos que también son escasos y susceptibles de usos alternativos, es de lo que se ocupa la economía.
Por tanto, se puede definir la economía como “el estudio de los esfuerzos que las distintas sociedades realizan para la utilización y el desarrollo de sus recursos escasos”. O, según la definición clásica de Lionel ROBBINS: “Economía es la ciencia que estudia la actividad humana encaminada a satisfacer sus necesidades ilimitadas, teniendo en cuenta que los recursos son escasos y susceptibles de usos alternativos”.



2.- ORGANIZACIÓN ECONÓMICA

La actividad económica es un aspecto de la conducta humana que expresa una relación entre fines y medios limitados, susceptibles de usos alternativos. En economía lo que importa es el comportamiento del ser humano, y por ello, en la organización y en la actividad económica, todos los términos están referidos al individuo, a su conducta. Así, la economía considera objetos, bienes materiales, en cuanto se relacionan con decisiones del individuo.
El ser humano persigue una pluralidad de fines que generan deseos y necesidades, que él mismo ordena según la importancia que les dé. Esta ordenación es previa a la utilización de los medios, porque si el ser humano no pudiese ordenar jerárquicamente sus deseos y necesidades, no podría satisfacerlos. El hombre es un ser capaz de decidir, aunque a veces lo piense mucho, un orden conveniente de todos sus deseos y, una vez establecido este orden, se han de buscar los medios adecuados a cada caso, a cada deseo y a cada necesidad.
Así, hay una organización, que además hay que entender en un sentido amplio. Los conceptos de necesidades y bienes son correlativos. Un bien no es más que un objeto apto para satisfacer una necesidad. Por tanto, no sólo se entiende por bienes los objetos, sino también los servicios.
A modo de ejemplo:
Si la necesidad elegida es la propia salud, el bien que se precisa para satisfacerla son los servicios del médico. Si la necesidad es alimentarse en Madrid, la carne de Galicia no basta para satisfacerla; se precisan además los servicios del transportista y del comerciante que permitan comprar la carne con la que alimentarse en Madrid.

Los servicios son por tanto bienes en economía, en cuanto satisfacen necesidades. De hecho, el fin de la actividad económica no es producir bienes, sino satisfacer necesidades. La producción por la producción es un absurdo económico: su fin no es otro que el de resolver las necesidades, ya que la actividad económica parte de una necesidad.
Todas las necesidades humanas precisan de bienes o servicios con los que satisfacerlas, pero la conducta humana que emplea bienes para satisfacer necesidades no es siempre económica. Lo será (como vimos en la introducción) si los bienes utilizados son escasos y susceptibles de usos alternativos.

La actividad económica está presente en toda conducta humana, de cualquier índole que sea, a través de cuatro características:
· la variedad de fines que el hombre persigue
· la ordenación que han de hacerse de estos fines
· la escasez de los medios precisos para satisfacer las necesidades ordenadas
· los bienes son susceptibles de usos alternativos

Cuando se cumplen estas cuatro características se habla de actividad económica. Sin embargo, la conducta humana tendente a satisfacer las necesidades no se limita a acciones aisladas del individuo, sino que la característica básica de la vida económica es que con las acciones propias cada individuo apenas satisface sus necesidades, puesto que cada individuo suele dedicarse a una sola tarea, y el proceso de obtención de los diversos bienes se encuentra muy dividido. Se plantea entonces la pregunta, que afecta a todos: ¿cómo se dirige este proceso de producción y consumo de bienes basado en la división del trabajo, del cual depende la satisfacción de las necesidades?. Está claro que es necesaria una organización.

El objetivo último de la economía en cualquier sociedad es la satisfacción de las necesidades (básicas y no básicas), tanto individuales como colectivas. Así, el problema económico fundamental es la producción de bienes y servicios que ayuden a satisfacer esas necesidades.
Las necesidades básicas son prácticamente iguales para los individuos de países ricos o pobres. La diferencia entre ellos está en los deseos, que en el caso de los países ricos son mayores que en el de los pobres, puesto que los agentes económicos de un país rico quieren cada vez más. A ello contribuye la publicidad de las empresas para crear deseos de esos y otros bienes. Todo esto conlleva que se produzca un disfrute cada vez mayor por parte de aquellos agentes económicos que pueden acceder a dichos bienes y servicios, y que evidentemente no son todos, puesto que la distribución de los bienes y la riqueza en el mundo es desigual. Lo que sí genera es que los bienes sean cada vez más numerosos, y que exista mayor diversificación y calidad.
Todos estos deseos presionan sobre los recursos escasos con relación a los deseos ilimitados. Los recursos productivos son la tierra, el capital y el trabajo, a los que cada vez más autores añaden también la capacidad empresarial.
Una economía cuenta, en un momento del tiempo determinado, con una cantidad dada de todos estos recursos, con un stock. Los individuos se suponen, por el contrario, insaciables, ya que, por más que se disponga de bienes, siempre se desea más de todos ellos.
En conclusión, de la necesidad de elegir entre distintas opciones surgen tres grandes cuestiones, que marcan la organización económica: qué producir, cómo producirlo y para quién producir.
La respuesta a la primera pregunta la determina la llamada asignación de recursos; contestar a la segunda es tarea de la teoría de la producción; en relación a la tercera, la respuesta la da la teoría de la distribución. En esquema:

PREGUNTA
RESPUESTA
¿Qué bienes producir y en qué cantidad?
Asignación de recursos
¿Con qué métodos de producción se obtienen los bienes?
Teoría de la producción
¿Cómo se distribuyen los bienes?
Teoría de la distribución

La solución a estas tres cuestiones dependerá del sistema económico de que se trate y del tipo de sectores productivos que existan en la economía en cuestión. Ninguna sociedad ha llegado, sin embargo, a una situación utópica de posibilidades de producción y satisfacción de necesidades ilimitadas, debido a que las necesidades humanas son múltiples y susceptibles de un infinito desarrollo, mientras los medios con los que los individuos satisfacen sus necesidades sólo pueden disponerse en cantidades limitadas. Y así, el carácter ilimitado de las necesidades y el carácter limitado de los medios hacen que las acciones de los sujetos económicos comporten necesariamente elecciones. Dado que los recursos son escasos, es necesario estudiar la manera en que la sociedad elige la opción de bienes y servicios posibles, el modo en que éstos se producen y se fija su precio, y quiénes consumen los bienes y servicios que produce dicha sociedad. De las elecciones que se hagan, saldrán diferentes tipos de organización económica. En la actualidad, en la mayoría de países la organización económica está basada en la libertad de mercado, si bien hay injerencias mayores o menores del Estado a esta libertad, llevando a modelos que van desde el Estado liberal (en sentido económico) hasta el Estado del Bienestar.
Dentro del mercado (entendido en sentido amplio) pueden diferenciarse diferentes mercados, que pueden ser de bienes y servicios (mercado del pan, del pescado, del ganado...) o de factores de producción (tierra, capital y trabajo). Dado el epígrafe del tema, nos centraremos en el mercado de trabajo, que, como el resto, viene marcado por la oferta y demanda, en este caso del factor trabajo.


3.- EL MERCADO DE TRABAJO. EL MUNDO DEL TRABAJO

El mercado de trabajo parte de la oferta y la demanda del factor trabajo. La remuneración o precio del factor trabajo se denomina salario. Con todo, y pese a que nos encontramos en una economía de mercado, el Estado, a fin de garantizar a todos sus ciudadanos el acceso a los bienes y servicios mínimos y de interés público, debe intervenir en la economía, y no sólo garantizando unos servicios, sino también procurando un funcionamiento adecuado del mercado a través de una actividad reguladora que evite distorsiones y asegure unas reglas de juego iguales para todos. Uno de los mercados más regulados (probablemente el más regulado) es el de trabajo, a fin de evitar abusos, habituales en el pasado y aún vigentes en algunos países. La idea central es que el trabajador merece un tratamiento justo y apropiado a la dignidad del individuo.
Así, el mercado de trabajo se regula mediante distintos principios:
· determinación y protección de los derechos de los trabajadores: derecho a crear sindicatos, a negociar las condiciones de trabajo, derecho de huelga...
· protección social: prohibición del trabajo de menores, supresión de discriminaciones salariales por cualquier motivo, atención especial a los colectivos más vulnerables, subsidios de desempleo (que luego veremos con más atención...)
· política salarial: salario mínimo, pago de horas extras, festivos y vacaciones pagadas, derecho a remuneraciones complementarias, seguros de accidente, pensiones por incapacidad laboral...
· seguridad en el trabajo: derecho a indemnización por despido, condiciones de higiene y seguridad...

Por tanto, el mercado de trabajo es singular, y no es comparable al resto de mercados. Una de sus características es una cierta rigidez, que dificulta la movilidad, bien geográfica, o bien de un sector a otro, sobre todo si los distintos sectores exigen cualificaciones muy diferentes.
A pesar de las dificultades, el desplazamiento del trabajo es un hecho mundial: trabajadores de las regiones menos desarrolladas emigran a zonas donde hay más oportunidades. La movilidad de un sector a otro es también un hecho, y es claro el paso del sector agrario al industrial, y de éste al sector servicios.
La abundancia de oferta (sobre todo de personal poco cualificado) y el desplazamiento de los trabajadores de zonas deprimidas hacia otras más ricas conlleva que los salarios sean más flexibles. En estas condiciones el empresario puede mantener unos salarios bajos y no dar concesiones laborales, porque los desempleados están dispuestos a trabajar a cambio de un sueldo bajo o en condiciones precarias. De aquí la necesidad de la regulación estatal para evitar abusos.
Un punto clave dentro del mundo del trabajo es el del desempleo. A pesar de que el mercado de trabajo dispone de más movilidad que en el pasado y de que los trabajadores aceptan condiciones salariales y laborales precarias, el paro no deja de ser uno de los problemas más graves de nuestros días, y de hecho así se manifiesta en las encuestas, donde en España está siempre presente en el primero o segundo lugar desde hace más de 30 años. La respuesta a la pregunta de por qué el paro no deja de ser un problema puede venir dada precisamente porque el mercado de trabajo no funciona con los mecanismos del mercado de competencia perfecta, ni los precios (salarios) varían fácilmente con la oferta y la demanda. El mercado de trabajo no se ajusta por tanto a través de precios, sino mediante cantidades (más o menos trabajadores en paro). Analizaremos el desempleo con más profundidad en el último epígrafe de este tema.


4.- LA INFLACIÓN

La inflación supone el incremento de los precios de una economía, cuya magnitud viene dada por la tasa de inflación.
Sin embargo, no todo aumento de precios implica necesariamente inflación: para que la subida de precios pueda considerarse inflación se exige que ese aumento cumpla dos condiciones:
· que el aumento afecte al nivel general de todos los precios de la economía, y no solamente al precio de algunos bienes o servicios. Por ejemplo, si hay una mala cosecha de café, el precio de este producto subirá, pero esto no se considera inflación
· que dicho incremento sea sostenido en el tiempo. Esto es, no sirve con que los precios suban una sola vez; si el aumento de precio no vuelve a repetirse tampoco se considera inflación
Así, quizá podemos dar una definición más precisa definiendo inflación como el “aumento generalizado y sostenido del nivel de precios”, o bien como el “proceso continuado de aumento en el nivel general de precios de una economía”.

El proceso contrario a la inflación es la deflación, que es el “descenso generalizado y sostenido en el tiempo del nivel general de precios”.

4.1.- Teorías sobre las causas de la inflación

Las causas de la inflación son varias, y tanto de naturaleza económica como política y sociológica. Dependiendo de que se inicie por una u otra causa, hablaremos de diferentes teorías:

· la teoría de la inflación de demanda sostiene que la inflación se produce cuando la demanda agregada aumenta más deprisa que la producción de la economía, es decir, cuando en un momento determinado hay más gente dispuesta a comprar bienes y servicios que capacidad para producirlos. Como consecuencia, el precio de los bienes y servicios aumenta al ser éstos escasos.
El aumento de la demanda agregada puede tener su origen en un incremento del consumo de las familias, de la inversión de las empresas, del gasto público productivo o del gasto del gobierno en bienes y servicios, o de un aumento de exportaciones.
En definitiva, el aumento del gasto puede deberse a la existencia de mayores recursos, que pueden provenir de un incremento del crédito bancario o de un superávit constante de la balanza de pagos. En cualquier caso, se produce un aumento de la demanda por encima de las posibilidades de producción disponibles.
En general, se acepta que el aumento de precios estará en función del pleno empleo de los recursos económicos y de las rigideces de los mercados de factores de producción, de manera que si la economía se encuentra alejada del pleno empleo, el aumento de la demanda podrá provocar aumentos en la producción y evitar la inflación
· la inflación de costes se origina por aumentos en los costes de las empresas, ya sean de los salarios, del precio de las materias primas o por un aumento en los costes financieros (tipos de interés) o fiscales (impuestos).
En todos estos casos, existirá una presión al alza de los precios para compensar el aumento de los costes, ya que ni trabajadores, ni empresarios, ni suministradores de materias primas, aceptarán una disminución de su retribución, lo que provocará las tensiones inflacionistas.
Las experiencias que mejor avalan estas opiniones se encuentran en el caso de la crisis del petróleo de los años 70’. Esta situación ha servido en multitud de ocasiones para explicar el fenómeno inflacionista.
Un ejemplo puede ejemplificar con claridad cómo puede comenzar la inflación de costes:
Supongamos que una economía en la que hay una única empresa en la que trabajan 3 empleados, que producen 4000 camisas, que venden en el mercado, obteniendo por ellas 8000 unidades monetarias (cada una de ella tiene un coste de 2 u.m.). Los empleados reciben 1000 u.m. cada uno, las materias primas cuestan 2000 u.m.. Si no tienen más costes, los empresarios obtendrán un beneficio de 3000 u.m. [8000 – (3 x 1000 + 2000)].
Supongamos que los empleados se esfuerzan y aumentan la producción a 6000 camisas. Ahora ingresarán 12000 u.m. por la venta de las mismas. Si los empleados exigen que les aumenten el salario (por ejemplo a 2000 u.m.),ya que producen más, y, además, el coste de las materias primas asciende ahora a 3500 u.m., al empresario le quedará un beneficio de 2500 u.m. [12000 – (3 x 2000 + 3500)], con lo que éste ha disminuido. Si el empresario no quiere disminuir sus beneficios, sino que quiere aumentarlos, acabará subiendo el precio de las camisas.
Pero si sube el precio de las camisas, ahora a los empleados les costará más comprarlas, con lo que es posible que vuelvan a presionar para obtener un salario más alto que les permita seguir consumiendo el mismo número de camisas. Si la cadena sigue al alza con los precios, acabará generándose inflación.
· la inflación estructural se debe a un conjunto de factores que afectan a la estructura económica de la sociedad. Los principales motivos de este tipo de inflación son la existencia de mercados oligopolísticos, de conflictos entre los distintos sectores sociales, el establecimiento de precios políticos o administrativos y el bajo desarrollo económico de los países:
·· mercados oligopolísticos: son los mercados de productos controlados por unas pocas empresas, las cuales tienen capacidad para fijar los precios estableciendo márgenes de beneficios superiores a los de otros sectores de la economía, sin que les afecte demasiado la situación del mercado
·· conflictos entre los distintos sectores sociales: entre ellos hay una lucha continua por mejorar su posición relativa en el reparto de la Renta Nacional. Los que disponen de mayor poder procuran las rentas que perciben, de manera que en el intercambio salen beneficiados. Sin embargo, ese aumento de rentas acabará trasladándose en mayor o menor medida a un aumento de precios. En esta lucha la inflación actúa como elemento de reajuste de las diversas posiciones
·· precios políticos o administrativos: son precios que no responden al libre juego de la oferta y la demanda, sino que son fijados por el gobierno con la finalidad de proteger o beneficiar a algún sector social. Suelen ser más altos que los que resultarían de la oferta y demanda del mercado: es el caso de los productos agrícolas, cuyos precios se mantienen normalmente por encima de los de mercado. Estos precios suelen provocar un contagio en otros bienes, encareciéndolos y elevando el coste de la vida, y generando por tanto una dinámica de alza de precios
·· nivel de desarrollo de los países: algunos autores consideran que este tipo de inflación es típica de los países subdesarrollados, que basan su desarrollo económico en la exportación de materias primas y productos agrícolas.
Cuando los precios de sus bienes en el mercado internacional están altos, la demanda interna se financia con los ingresos de las exportaciones, pero cuando los precios caen, se produce una recesión económica. Para tratar de evitar esta recesión, se compensa la caída de los ingresos de la exportación mediante una expansión del crédito, y por lo tanto de la cantidad de dinero. Este aumento de dinero suele ser el origen de la presión inflacionista en el país.
En estos países la solución a la inflación pasa inevitablemente por la modificación de la estructura productiva, creando nuevas actividades para no depender exclusivamente de unas pocas
· la teoría monetarista de la inflación mantiene que el proceso inflacionista no se generará mientras no se aumente la cantidad de dinero que hay en la economía.

En el caso de la inflación de demanda, se explica porque si se mantiene la financiación sólo se hará efectivo un aumento de la demanda del sector privado o del sector público si se produce una disminución en la actividad del otro, porque el sector que aumenta su actividad necesitará más dinero para financiarla, lo que reducirá el dinero disponible para el otro sector, que tendrá que disminuir su actividad.

En el caso de la inflación de costes, las presiones de los trabajadores por obtener mayores salarios sólo podrán satisfacerse si los empresarios pueden disponer de financiación adicional o están dispuestos a renunciar a parte de sus beneficios, porque, de lo contrario, se negarán a ello. Análogo razonamiento se puede realizar en el caso de la inflación estructural.
En definitiva, esta teoría afirma que la inflación es un fenómeno monetario, esto es, que la inflación se produce porque aumenta la cantidad de dinero por encima de la producción de bienes y servicios. Los agentes económicos se encuentran entonces con un exceso de dinero y comienzan a gastar ese exceso, provocando una mayor demanda de bienes y servicios.
Lo que ocurrirá es que si la oferta no puede aumentar al mismo ritmo que la demanda, se generará un aumento de precios, que, dependiendo de la situación en la que se encuentre la economía, puede derivar en un fenómeno inflacionista.

4.2.- La espiral inflacionista

En la actualidad resulta difícil distinguir realmente si un proceso inflacionista tiene su origen en la demanda o en la oferta, en la medida en que el proceso que se desencadena afecta a ambos lados del mercado y provoca reacciones en uno y otro que continúan alimentando el proceso, llevando a lo que se conoce como espiral inflacionista: cuando se produce una elevación de precios, provoca que los trabajadores reclamen mayores salarios; para financiar este aumento de salarios, se exigirá un aumento de la oferta monetaria o cantidad de dinero; por su parte, las empresas incrementarán los precios de los bienes al tener que subir los salarios; los trabajadores volverán a intentar compensar su pérdida de poder adquisitivo reclamando mayores salarios, que obtendrán o no dependiendo de la fuerza de sus sindicatos, etcétera.
Es indudable que la inflación genera una reacción en espiral entre precios, salarios y otros costes de los factores de producción, que provocan sucesivos aumentos. Es un proceso de varias fases donde la reacción de los agentes económicos en cada una de ellas va provocando la siguiente: una inflación de demanda forzará a los trabajadores a exigir aumentos salariales para hacer frente a los nuevos precios y provocará a su vez un proceso de inflación de costes, y así sucesivamente. La tendencia no variará mientras las expectativas de los agentes económicos sobre la inflación esperada no se modifiquen.

4.3.- Clases de inflación según su intensidad

Según la intensidad que presente la inflación se habla de hiperinflación o de inflación reprimida:
· la hiperinflación o “inflación galopante” es un proceso en espiral de crecimiento de los precios, que se autoalimenta. Supone la pérdida del control de los precios por parte de las autoridades económicas del país, y normalmente va asociada a conflictos políticos o guerras. Normalmente, los capitales acaban refugiándose en otras divisas más fuertes o en metales preciosos para evitar la erosión del poder adquisitivo de la moneda afectada, que suele ser sustituida como patrón de intercambio.
En algunos casos se han llegado a incrementos de precios de hasta el 1000% anual. Una hiperinflación de este tipo desorganiza el sistema de producción y redistribuye la renta y la riqueza.
· la inflación reprimida, por el contrario, es aquella que no se manifiesta debido a los controles directos ejercidos sobre los principales componentes del IPC, pero que está latente y se verá en cuanto se relajen los mecanismos de control

4.4.- Efectos de la inflación

La inflación se ha convertido en un hecho importante por los efectos que produce, ya que genera un proceso caracterizado por una pérdida del valor del dinero, un aumento del paro y un incremento de la incertidumbre entre los agentes económicos. Esta situación provoca una mala redistribución de la renta y la riqueza, además de ineficiencias económicas:
· pérdida de valor del dinero: la consecuencia más evidente de la inflación es la pérdida que sufre el valor real del dinero en manos del público. Esta pérdida se traduce inmediatamente en una disminución del poder adquisitivo o de la capacidad de compra de los sujetos.
Una pérdida del valor del dinero perjudica principalmente a todos aquellos cuyos ingresos sean rentas fijas, como accionistas, pensionistas... Estos grupos sociales tienen normalmente poca capacidad de reacción para adaptar sus ingresos a la inflación, y, por tanto, ven disminuir su valor real.
Los trabajadores también se verán afectados negativamente por la inflación, aunque no necesariamente todos en la misma medida. Es evidente que aquellos trabajadores con una gran fuerza sindical podrán presionar a las empresas para intentar ajustar sus salarios nominales a la inflación, a fin de defender su salario real.
Otro efecto negativo actúa sobre los sujetos económicos, y es el impacto que la inflación tiene sobre los ahorros e impuestos: influye sobre los ahorros porque al disminuir el poder adquisitivo como consecuencia de la inflación, los agentes económicos tendrán que recurrir a sus ahorros si quieren seguir manteniendo el mismo comportamiento de consumo. También resulta afectado el ahorro en la medida en que su remuneración sea fija; en lo referente a los impuestos, los sujetos económicos los verán incrementados en la medida en que aumenten sus ingresos para mantener su poder adquisitivo.
Por el contrario, el grupo social que se ve beneficiado por la inflación es el de aquellos sujetos que mantienen préstamos, créditos o hipotecas a tipos de interés fijo. En este caso, a medida que transcurre el tiempo, la inflación va reduciendo el coste relativo de la amortización de los mismos
· aumento del paro: un aumento general y sostenido de precios tiende a reducir la producción, en tanto que puede reducir la demanda interna y afectar a la competitividad internacional encareciendo las exportaciones, ya que si los precios interiores suben más deprisa que los de los países con los que se mantienen relaciones comerciales, se produce un empeoramiento del equilibrio en la balanza de pagos.
Las exportaciones serán relativamente más caras, mientras que las importaciones resultarán más atractivas a la demanda interna. Esto provocará que comience a disminuir el ritmo de producción interno, generando paro.
Los primeros que se verán afectados por este proceso serán los trabajadores que tengan contratos temporales o a tiempo parcial, de los que la empresa prescindirá en primer lugar, y, en la medida en que la situación persista, empezará a afectar al resto de los trabajadores. Esta situación deberá corregirse a medio plazo, tratando de recuperar competitividad
· incertidumbre entre los agentes económicos: en situaciones de inflación imprevista o en largos periodos de inflación elevada, el nivel general de precios varía de tal manera que dificulta la información que el mercado necesita para adoptar decisiones.
Las empresas tendrán dificultades para establecer planes de inversión a medio y largo plazo, al resultarles complicado prever su estructura de costes e incluso los precios y márgenes con los que podrán trabajar. El ahorro a largo plazo también se verá desincentivado en la medida en que los tipos de interés sean fijos.
Para controlar a largo plazo estas variables, todos los agentes económicos intentarán tomar medidas tales como contratación de seguros, formalización de contratos a largo plazo que proporcionen suministros a precios estables... A pesar de ello, la economía se encontrará en una situación de mayor incertidumbre que afectará a la inversión.
En definitiva, aunque existan agentes económicos que pueden resultar beneficiados por la inflación, el conjunto de la economía sale perdiendo, y de ahí el interés de los gobiernos por controlarla a través de la adopción de distintas medidas. Estas medidas serán, normalmente, de política monetaria o fiscal contractivas, o políticas de oferta que traten de reducir los costes de las empresas.


5.- LA POLÍTICA MONETARIA

La política monetaria de un país está constituida por decisiones de la autoridad monetaria, relativas a la cantidad de dinero o al tipo de interés, que están destinadas a facilitar el crecimiento económico estable y sostenido y un bajo desempleo, mediante el control de la oferta monetaria, con el fin de evitar altas tasas de inflación.

Se entiende por autoridad monetaria de un país aquella institución que tiene encomendada la misión de definir y ejecutar la política monetaria del país. En nuestro caso, por pertenecer a la Unión Europea, la autoridad monetaria es el Gobernador del Banco Central Europeo, que tiene delegadas la mayor parte de las funciones en los gobernadores de los Bancos Centrales nacionales.

Para que la autoridad monetaria lleve a cabo la instrumentación de la política monetaria es preciso distinguir entre los objetivos últimos, los objetivos intermedios y los instrumentos, que en esquema, son:

OBJETIVOS ÚLTIMOS
OBJETIVOS INTERMEDIOS
INSTRUMENTOS
crecimiento económico
oferta monetaria
coeficientes legales
estabilidad de precios
tipos de interés
operaciones de mercado abierto
Empleo
tipos de cambio
Préstamos a Bancos comerciales


5.1.- Los objetivos de la política monetaria

Se clasifican en dos grandes tipos:

· los objetivos últimos de la política monetaria, que son determinados objetivos macroeconómicos, tales como el crecimiento económico, la estabilidad de los precios y un mayor nivel de empleo

· los objetivos intermedios, que son variables que las autoridades monetarias intentan regular para que alcancen unos valores determinados, con la finalidad de lograr los objetivos últimos. Los principales son la oferta monetaria, los tipos de interés y los tipos de cambio. Cuando el objetivo intermedio alcanza un valor que se sitúa fuera de la senda deseada por las autoridades monetarias, éstas recurren a los instrumentos para que ese objetivo vuelva a la senda prefijada.

La política monetaria es útil para combatir la inflación. No es útil, sin embargo, para acelerar el crecimiento a largo plazo, ya que la cantidad de dinero no aumenta la producción.
La política monetaria actúa sobre el nivel de precios y el empleo a corto plazo. Una contracción monetaria reduce la producción y contrae el empleo, mientras que un aumento importante de la cantidad de dinero produce el efecto contrario. Sin embargo, algunos autores consideran que este efecto expansivo es sólo transitorio, ya que, al final, producción y empleo regresan a su nivel y sólo aumentan los precios.
Los efectos de la política monetaria sobre el ahorro, inversión, salarios y otras variables económicas son más discutibles. Hay quienes consideran totalmente ineficaz la política monetaria para actuar sobre la producción o el empleo, argumentando que: si a largo plazo un aumento de la cantidad de dinero se traduce en una elevación de los precios, a corto plazo sólo puede aumentar la producción y el empleo si este crecimiento nominal de la demanda, producido por el aumento de la cantidad de dinero, fuese acompañado con un incremento real del crecimiento económico.
Si se conociese este proceso expansivo de la cantidad de dinero y ser previese de antemano, los efectos sobre la producción y el empleo serían menores. Éstos se transmitirían directamente a los precios; por lo tanto, una política monetaria esperada sólo repercutiría en los precios.

Sin embargo, por su incidencia sobre determinadas variables económicas, existen razones para justificar la utilización de la política monetaria, que son, entre otras, los efectos que tiene en la demanda agregada, sobre la inflación, y sobre la cotización de la moneda:

· efectos en la demanda agregada: un aumento de la oferta monetaria hace descender los tipos de interés, repercutiendo positivamente en la demanda agregada al estimular los gastos de consumo, ya que los sujetos solicitarán con más facilidad un crédito para la compra de bienes, vivienda, coches... También a las empresas les resultará más barato financiar sus inversiones. Así, aumentará el nivel de gasto. El aumento de la demanda agregada fomenta por tanto el crecimiento de la economía y reduce el paro

· efectos sobre la inflación: la inflación puede proceder de un aumento excesivo de la cantidad de dinero; por tanto, en este caso, controlar la oferta monetaria es fundamental para mantener el nivel de precios estable

· efectos sobre la cotización de la moneda: un alto tipo de interés incrementa la entrada de capital extranjero para beneficiarse de esos altos tipos de interés. Esto aumenta la demanda de la moneda nacional para poder invertir, lo que provoca una elevación de la cotización de esa moneda con respecto a las demás

5.2.- Los instrumentos de la política monetaria

Los instrumentos son las técnicas de que disponen las autoridades monetarias para intentar conseguir los objetivos intermedios. Estos instrumentos son los coeficientes legales, las operaciones de mercado abierto y los préstamos a los Bancos comerciales. Con ellos, el Banco central puede actuar sobre los objetivos intermedios en la cuantía y dirección deseadas. Son:
· operaciones de mercado abierto (open market): son operaciones de compraventa de títulos, valores y deuda pública por parte del Banco central con la finalidad de inyectar o detraer liquidez del sistema, es decir, de aumentar o disminuir la cantidad de dinero en la economía. Afecta directamente a la base monetaria.
Cuando el Banco central compra valores y deuda pública en el mercado, tanto a los Bancos como al público, se incrementa la liquidez, el dinero recibido terminará aumentando los depósitos de los Bancos, y por ello aumentará la capacidad de éstos para prestar.
Para reducir la liquidez existente se realizará la operación inversa: se venderán valores, lo que retirará de la circulación el dinero utilizado para pagar esas adquisiciones

· variación del coeficiente legal de caja: afecta a la capacidad de crear dinero de los Bancos comerciales, pero no a la base monetaria. Es un instrumento que fija la autoridad monetaria y, por tanto, controla directamente.
Una modificación del coeficiente legal de caja supone un cambio en el porcentaje sobre los depósitos que los Bancos están obligados a mantener en monedas y billetes o depósitos en el Banco central. Al aumentar esta proporción, disminuye la posibilidad de los Bancos de prestar y, por tanto, de crear dinero. Si el coeficiente de caja desciende, podrá aumentar la creación de dinero; sucederá lo contrario si el coeficiente legal de caja aumenta

· préstamos a los bancos comerciales: estos préstamos del Banco central a los Bancos comerciales constituyen el mercado interbancario. Son préstamos a muy corto plazo, normalmente un día o dos, y suelen concederse para que los Bancos comerciales puedan cubrir el coeficiente legal de caja sin renunciar a realizar operaciones de préstamo a los clientes.
Normalmente, la cantidad de dinero que presta el Banco central se regula por el tipo de interés que aplica a los Bancos comerciales, de manera que si el tipo de interés al que el Banco central presta a los demás Bancos aumenta, éstos se desaniman y no piden dinero prestado o lo hacen en una cuantía pequeña, con lo que se reduce la cantidad que presta el Banco central. Los Bancos disminuyen también los créditos que conceden a sus clientes y se reduce la creación de dinero. Una bajada de este interés producirá el efecto contrario.
Las modificaciones de la cantidad de créditos que el Banco central concede a los Bancos comerciales afectan, por tanto, a la base monetaria.

Además de estos tres instrumentos principales, hay otros que utiliza la política monetaria, como la posibilidad de fijar límites máximos al crédito o la intervención en el mercado de divisas:
· límites máximos al crédito: se fijan los límites máximos que los Bancos pueden prestar
· intervención el mercado de divisas: también modifica la base monetaria. Los Bancos centrales suelen intervenir en los mercados de divisas para controlar el tipo de cambio de su moneda. Para evitar una depreciación, el Banco central compra su propia moneda utilizando para ello sus activos exteriores, es decir, su reserva de divisas; por el contrario, para evitar una apreciación, venderá moneda nacional a cambio de activos exteriores

La intervención en el mercado de cambios y en el de dinero produce efectos similares, ya que en ambos casos se modifica la base monetaria y el activo del balance del Banco central. Posteriormente, la situación afecta a la cantidad total de dinero por efecto del multiplicador monetario. En la intervención en el mercado de cambios varían los activos exteriores y las reservas de divisas, mientras que en el mercado monetario lo que se ve afectado son los activos interiores, como los bonos del Tesoro.


6.- EL DESEMPLEO

El paro o desempleo se define como “el número de personas que, teniendo capacidad y deseo de trabajar, no encuentran un puesto de trabajo”. Por tanto, quedan excluidos de esta definición todos aquellos que no tienen capacidad de trabajo, ya sea legal o física: población demasiado joven, jubilados, personas totalmente inválidas..., así como a aquellos otros que, teniendo capacidad, no desean hacerlo. En resumen, lo que se mide es la insuficiencia de puestos de trabajo que existen en un momento determinado. Gráficamente:

Población ocupada: personas que tienen trabajo remunerado
Población activa
Población en paro: personas sin trabajo remunerado
POBLACIÓN
TOTAL

Población inactiva: personas que no tienen capacidad
de trabajo, bien legal o física

El desempleo supone hoy uno de los problemas más importantes en las sociedades, dado que la mayoría de la población vive de la remuneración que obtiene trabajando.
Las causas del desempleo no son siempre las mismas, sino que varían conforme evoluciona la economía. Sin embargo, se pueden establecer una serie de causas-tipo, que han dado lugar a las diferentes modalidades de paro: el friccional, el estructural, el estacional, el cíclico y el encubierto:

· el paro friccional se produce por el mero proceso de búsqueda y equivale a una tasa natural de paro que soportan todas las economías, incluso en periodos de bonanza económica: aun cuando en una economía hubiera empleo para toda la población activa que quisiera trabajar, se produciría un cierto nivel de desempleo debido al tiempo que los sujetos tardan en encontrar trabajo; en la medida en que la información en el mercado es imperfecta, el proceso de búsqueda siempre requiere tiempo. Si la información a que tienen acceso los trabajadores fuese la adecuada, este tipo de desempleo no tendría por qué producirse

· el paro estructural es el de carácter más permanente. Por lo general, está motivado por cambios en los sectores más significativos de las estructuras productivas de la economía, y su origen suelen ser los cambios tecnológicos o los procesos de fusión de empresas.
Un ejemplo clásico de este tipo de paro es el de las empresas de máquinas de escribir. Cuando estas máquinas comenzaron a ser sustituidas por ordenadores, se produjo un descenso de demanda de trabajo en el sector correspondiente, mientras que en el sector de los ordenadores hubo un aumento de mano de obra.
Otro ejemplo de paro estructural es el que se produce por razones geográficas: así, en un mismo país un área puede estar deprimida, mientras que en otra zona geográfica las empresas están aumentando su demanda de trabajo

· el paro estacional se genera con periodicidad y va asociado a variaciones sectoriales debidas a factores climáticos y/o estacionales. Está ligado fundamentalmente a las labores agrícolas, y como ejemplo típico cabe mencionar la recogida de frutas o aceitunas. También es propio del sector turístico.
La solución a este tipo de paro es que el trabajador tenga más de un empleo para asegurar un trabajo continuo. Éste sería el caso del vendedor de horchata, por poner un ejemplo, que podría vender castañas en invierno, o el de los toreros que, para trabajar todo el año, pasan la temporada de invierno en América

· el paro cíclico se produce cuando existe un desequilibrio entre la oferta y la demanda agregada. Suele ser por una falta de demanda de trabajo como consecuencia de que el ciclo económico cae, la demanda de bienes y servicios también cae y, por tanto, se despide a los trabajadores. Este tipo de desempleo afecta a la totalidad del mercado, y no a un sector o región en concreto

· el paro encubierto se produce cuando una empresa tiene exceso de personal, pero no quiere despedirlo, y lo mantiene aun a costa de tener recursos mal aprovechados; o cuando hay sujetos que tienen una gran cualificación, pero desempeñan trabajos mal remunerados y no utilizan su verdadera cualificación

Es indudable que los gobiernos deben adoptar medidas que fomenten el empleo y que traten de suavizar el coste social y económico que supone tener una alta tasa de paro. Las distintas medidas que se pueden adoptar se pueden agrupar en cuatro grandes bloques:
· medidas encaminadas a producir una expansión de la demanda: serán medidas expansivas tanto monetarias como fiscales. Tienen como limitación que pueden provocar inflación y elevar el déficit público

· medidas que disminuyan el coste del factor trabajo: serán medidas de políticas de rentas que traten de moderar el crecimiento de los salarios, así como de fomentar la creación de empleo por parte de las empresas a través de ventajas fiscales y de disminución de las cotizaciones a la Seguridad Social

· medidas que flexibilicen el mercado de trabajo: acompañadas de una mayor información y formación de los trabajadores para permitir un mejor reparto del trabajo existente.
Estas medidas deben tender a facilitar la entrada en el mercado laboral. Suponen no sólo cualificar a los trabajadores no cualificados, sino también que se reduzcan los costes de los trámites administrativos para las empresas, adelantar la edad de jubilación, retrasar la edad de entrada en el mercado laboral, disminuir la jornada laboral... Todo ello ha de hacerse sin que suponga un merma del poder adquisitivo de los trabajadores en activo

· medidas encaminadas a estimular la creación de empleo: sobre todo en aquellas zonas donde existan recursos productivos que no se están aprovechando suficientemente, tratando de promover el espíritu empresarial y apoyando a los nuevos empresarios con los medios materiales y financieros que necesiten

Además, se puede hablar de otras medidas como la existencia del seguro de desempleo, cuya finalidad es facilitar una situación económica más suave a la población activa que no tiene empleo hasta que encuentre uno nuevo (pase de población en paro a ocupada).

70. Los medios de comunicación.

1.- INTRODUCCIÓN

Desde los años 60’, diversos sociólogos, como CASTELLS, BELL o TOURAINE venían señalando que las transformaciones operadas en todos los órdenes (económico, cultural, de las ideas...) permitían anunciar el advenimiento de una nueva sociedad que superaba la modernidad surgida del industrialismo. Tras el atentado terrorista del 11-S de 2001 a las Torres Gemelas del World Trade Center ya nadie duda de que el mundo ha cambiado. La frase “El mundo ha dejado de ser lo que era”[1] comenzó a acuñarse y a generalizarse en todos los media la misma tarde el suceso.
La hora del suceso y la cadencia de este atentado terrorista estaban seguramente programadas por sus autores para que el mundo pudiera asistir en vivo y en directo al que sin duda es el primer atentado terrorista retransmitido por las televisiones de todo el mundo. Sin duda, en esos momentos asistimos en directo a un hecho que, por encima de la crueldad y oprobio que pueda despertar en cada persona, constituye el primer atentado mediático de una sociedad globalizada.
En los días posteriores al atentado quedaba claro para cualquier analista que las consecuencias de ese trágico suceso serían de hondo calado y planetarias. La magnitud de los hechos provocó que a las pocas horas todos lo líderes políticos se pronunciaran casi de forma unánime. Era evidente que por su magnitud este hecho tendría enormes repercusiones, pero difícilmente alcanzaremos a comprender en qué medida se magnificó por el hecho de que millones de ciudadanos de todo el mundo lo contemplasen atónitos por televisión. Igual o superior número de víctimas a las del atentado se producen cotidianamente en muchas partes del mundo por hambre, desnutrición, sida, conflictos olvidados... y sin embargo, parece que no existen para el resto del mundo. La conclusión es obvia: a estas últimas no las vemos en directo por televisión.
Las consecuencias de este poder mediático son evidentes y resultan desasosegantes: los autores del atentado eran conscientes de que el poder mediático está en su instantaneidad global y por ello no dudaron en utilizarlo, buscando además los símbolos más representativos para su ataque, las franjas horarias y la cadencia necesaria para convertir su acción en todo un espectáculo mediático global susceptible de ser visto por todo el mundo: la tarde del 11 de septiembre, millones de espectadores dudaron, en algún instante inicial, de si lo que veían por la pantalla de su televisor era una película, o si se trataba de un suceso real. Los mayores productores de Hollywood se plantearon congelar las películas sobre grandes catástrofes, dando idea clara del alcance e influencia de los media a la hora de generar y reforzar una determinada visión social de la realidad de los ciudadanos. De forma más clara se ve aun cuando el Pentágono y el FBI, a los pocos días del atentado, recurrieron a los creativos de Hollywood para que les proporcionaran ideas sobre las vías por las que podrían ser atacados los Estados Unidos.
Desde el análisis de los medios de comunicación que forman parte de este tema, lo ocurrido el 11-S revela el alcance e influencia que los media y sus contenidos tienen en nuestras vidas, en nuestra forma de ver y entender el mundo, porque en definitiva, estructuran la percepción social de la realidad. Por el alcance y puesta en escena, vimos además, si es que no lo teníamos definitivamente claro, que la aldea global de la que hablaban McLUHAN en 1962 es hoy una realidad incontestable.

El presente tema se estructura a partir de aquí de dos formas diferentes: primero hay una parte más breve y descriptiva sobre los medios de comunicación, y posteriormente una parte más ensayística en la que, tras un breve recorrido por la gestación de los medios de comunicación libres se analizan los medios de comunicación y la sociedad de masas, y su superación en el marco de una sociedad global. Pese al epígrafe del tema, y pese a lo que aún podamos pensar, posiblemente ya no estamos inmersos en una sociedad de masas, sino que ha quedado rebasada. Ese es uno de los puntos articuladores del presente trabajo, junto a la trascendencia de los mass media en esta sociedad planetaria, a muchos niveles. Evidentemente, esto no quiere decir que los medios de comunicación no sean de masas, dado su consumo masivo, sino que ya no podemos entender una uniformidad ni en la emisión ni en la recepción de los mensajes lanzados por los medios.
Además, es imposible no articular el tema en relación a las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), que irán recorriendo el desarrollo del tema paralelamente al estudio de los medios de comunicación y a la sociedad global en que vivimos.


2.- LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Los medios de comunicación (o mass media) marcan uno de los puntos clave de las sociedades actuales, hasta el punto de que algunos autores se han referido a ellos como “el cuarto poder” (bien tomados en conjunto, o refiriéndose preferentemente a la televisión). Con todo, es claro que no deja de ser una expresión que, si bien expone con claridad una realidad, debe ser usada con cuidado, ya que, frente a los tres poderes clásicos, no tiene un control democrático, sino estrictamente económico, incluyendo a las televisiones públicas.
Desde el ámbito de la sociología, suponen un referente esencial de la socialización. La importancia de los mass media en este sentido ha sido cada vez mayor, y su relevancia en la transmisión cultural frente a los agentes tradicionales (familia y escuela) crece continuamente. De todos los medios el más significativo en lo que atañe a esta socialización es la televisión, y progresivamente se van incorporando la influencia de Internet. Las razones de esta creciente influencia son muy variadas, y en primer lugar habría que señalar el tiempo que se dedica por niños y jóvenes al consumo de televisión. Con todo, esto no es lo más relevante, sino que lo es el hecho de que la comunicación de masas difunde las informaciones y conocimientos que actualmente son más atractivos para niños y jóvenes, gracias al empleo simultáneo de imágenes y un lenguaje próximo. Junto a ellas están las condiciones psicológicas en que tiene lugar el consumo de este tipo de comunicación: durante el tiempo libre, como una actividad no obligatoria, y en un estado mental de gran receptividad. Así, el sujeto apenas ofrece resistencias a los mensajes, al ser su actitud de voluntaria receptividad a los contenidos. Según Félix ORTEGA, frente a los “reinos de la necesidad” de la familia y la escuela, los medios de masas aparecen como el “reino de la libertad”[2], en el que el usuario decide qué consumir y cuándo hacerlo. El carácter de evasión con que se suelen presentar deja desprotegido al usuario para ejercer sobre ellos la crítica, especialmente en el caso de niños y jóvenes, que disponen de menos criterios a la hora de enjuiciar los mensajes que reciben. Así, los medios de comunicación marcan una ambivalencia en este carácter socializador:
· por una lado, pueden ser una fuente importante para abrir nuevas perspectivas culturales, motivando a los sujetos y mejorando su capacidad cognoscitiva y comprensiva
· por otra, pueden convertirse en un instrumento que provoque pasividad y que acostumbren al pensamiento cómodo y fácil de los estereotipos y visiones compactas y homogéneas de la realidad

En otro orden de cosas, los medios legitiman (o deslegitiman) el orden social, económico y político. Establecen lo que es política y culturalmente correcto, generando una opinión pública que actúa como mecanismo de control social, que permite la integración de los sujetos en el orden social. Esta integración consiste en adoptar los puntos de vista de los demás, en formar los hábitos de consumo, crear estilos de vida conforme a los estándares de los grupos de referencia...

Varios son los medios de comunicación fundamentales, que vamos a analizar brevemente por separado, si bien, como señala el profesor COTARELO[3], no pueden ser entendidos si no es interrelacionados:

· la prensa escrita es el primer medio de comunicación de masas en el tiempo, y el que todavía hoy tiene un mayor impacto en la formación de opinión pública, aun cuando cuantitativamente es un medio minoritario en relación a los medios audiovisuales. Su influencia, con todo, es muy grande, y de alguna manera “impone” los temas a tratar, esto es, marca la agenda de los medios de comunicación, trasladándose los debates fundamentales desde ella hasta la radio y la televisión.
La idea de que la proliferación de audiovisuales acabaría con la prensa escrita no se ha cumplido, quizá porque cumple funciones todavía insustituibles, como el periodismo de investigación (fundamental en la vida democrática) y el análisis de especialistas (más sosegado y meditado que el del resto de medios)

· la radio es desde McLuhan el “medio caliente” por excelencia, dado que es quizá el medio más eficaz para trasladar mensajes relativamente simples a grandes volúmenes de población, por lo que su influencia política es muy grande, siendo un elemento esencial en la movilización de los intereses políticos partidistas.
Las tertulias radiofónicas se han convertido además en un mecanismo esencial en la articulación de la opinión pública, y condicionan notablemente el debate político cotidiano gracias sobre todo a dos características: la inmediatez y la simultaneidad, que le dan ventaja en estos aspectos sobre la prensa escrita. En relación a la televisión, con la cual no puede competir en relación a la imagen, tienen la ventaja de los coloquios y debates diarios, frente a la ocasionalidad de la televisión

· la televisión es hoy el medio de comunicación con mayúsculas. Desde la segunda mitad del XX la comunicación ha quedado mediatizada por la televisión, que desde entonces es el “medio rey”. Es también el medio al que se han dedicado los análisis más críticos, como los de HABERMAS, MARCUSE, MINC, CHOMSKY, SARTORI... Este análisis critico ha constatado que la televisión ha convertido en buena medida la información en espectáculo, llevando a la máxima expresión la cultura de la imagen. La crítica ha tenido como punto principal en que supone la mayor de las libertades, pero también el mayor peligro de manipulación. Incluso las guerras se hacen ya para televisión, como la del Golfo de 1991, la de Iraq actual... En España se ha llegado incluso a una decisión judicial de condena por manipulación informativa

· Internet es el medio de comunicación masivo más reciente, y ha originado una verdadera revolución. Es el medio de todo el planeta, el de la era de la mundialización, si bien en muchos lugares, incluyendo España, todavía está “en pañales”. Para Ramón COTARELO “se trata de algo más que un medio. Es un medio, un ámbito y un mercado. Internet no admite fronteras, ni censuras ni restricciones. Pone en relación a todos con todos”.
Entre sus características esenciales destaca que es un medio de comunicación esencialmente angloparlante, cuya lingua franca es el inglés, lo que hace que prime la perspectiva anglosajona. Así, es quizá el máximo exponente de la globalización y de la expansión planetaria del “American Way of Life” (ampliando aun más el poder de televisión y cine); también hay que destacar el acomodo casi perfecto que encuentra en Internet la publicidad; además Internet se ha ido convirtiendo en correa de transmisión de otros medios de comunicación, que se han integrado en la red, tanto en el caso de la prensa escrita (ediciones digitales), como de radio y televisión (con reproducción de sus emisiones); otro dato interesante es que la cantidad de información que circula tiende al infinito y es inaprensible. Para algunos, el exceso de información favorece así la censura, la desinformación y la intolerancia. Según ellos, este exceso de “ruido” imposibilita la capacidad crítica del receptor.
Es evidente que su expansión es planetaria, aunque en algunas zonas su uso es todavía muy pequeño, generando que la distancia entre unos países y otros se agrande

· otros medios de comunicación: la preeminencia de prensa escrita, radio y televisión, y últimamente de Internet, oscurece la función de otros medios, que sin embargo son también de gran importancia. Destacan las agencias de noticias, las editoriales y el cine. Además, habría que hacer referencia a los grupos multimedia, que son ante todo empresas, pero también grupos de presión, y suponen el presente y el futuro de los medios de comunicación. Tienden a ser estructuras monopolísticas, que en el caso español han generado la articulación en dos grandes bloques mediáticos: el grupo PRISA y el vinculado a Telefónica. En ambos grupos, una de las plataformas fundamentales de expansión es Internet

Pese a este análisis, y como ya ha quedado dicho, no hay que entender los medios de comunicación por separado, sino que cada vez más forman una unidad, y hay que interrelacionar unos con otros.


3.- LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LA SOCIEDAD GLOBAL DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN

3.1.- Breve recorrido histórico sobre los medios de comunicación

En la época medieval la comunicación sin restricciones en público era un coto limitado supervisado por el poder de la Iglesia o las clases gobernantes locales. Las restricciones a la comunicación se hacían en virtud de un bien mayor que el individual: el de la religión verdadera, la soberanía del monarca, el privilegio de la nobleza o el orden de la comunidad. Así, todas las formas de expresión pública y de publicación debían responder, en principio y también en la práctica, ante autoridades sustentadas en la violencia física y/o espiritual.

Con el surgimiento de la imprenta se comienza a cuestionar ese “primer orden de la comunicación”, que comenzará a fragmentarse. Las disputas religiosas de la Reforma giraron en un comienzo en torno a las reivindicaciones de la conciencia individual contra la autoridad monolítica de la Iglesia de Roma, pero terminaron involucradas inextricablemente en las peleas entre dinastías y Estados propios de la época. Además de por las contiendas armadas y la violencia contra las personas, la Reforma se caracterizó por la propaganda y la contrapropaganda, y las intensas discusiones sobre textos y actos de comunicación pública.
Con la imprenta se empiezan también a plantear los derechos individuales de publicar, la censura, el otorgamiento de licencias a impresores, la responsabilidad de éstos por los puntos de vista y opiniones que publicaran... y la posibilidad de intercambio comercial de obras científicas y culturales. En estos debates se llegó tanto al inconformismo como a la reafirmación de la Iglesia y los Estados de poder controlar las declaraciones públicas. Así, se van sentando las bases para una filosofía liberal de la comunicación, pero no crecen la tolerancia ni la “liberalización”.

Desde el XVII hasta la primera mitad del XIX se va desarrollando la comunicación pública. La nueva clase capitalista de Europa, que triunfa frente al feudalismo, marca la aparición de la “esfera pública”, espacio metafórico al alcance de todos, resguardado legalmente de la opresión del Estado y de la Iglesia, para la libre expresión de opiniones y reclamos de intereses, para el debate racional y la toma pública de decisiones sobre temas políticos y judiciales. La emergencia de este espacio está en íntima relación con la amplísima circulación de libros, panfletos, hojas de noticias... De la mano de este desarrollo vienen también los incentivos a la educación, la fundación de bibliotecas, el surgimiento de clubes y partidos políticos populares y la proliferación de sus publicaciones, los mítines, las manifestaciones públicas, las mejoras en las comunicaciones postales...
Así, se van dando los primeros pasos de lo que será el “interés público” en la comunicación masiva.

3.2.- La era de la comunicación masiva y la sociedad de masas

A mediados del XIX se inicia la era de la comunicación masiva, dominada primero por los medios gráficos, y posteriormente por los audiovisuales, principalmente la televisión. El máximo desarrollo se dará después de la 2ª guerra mundial, sobre todo de la mano de la televisión. Las nuevas formas de producción y reproducción de lo audiovisual y lo gráfico fueron factores esenciales de la creación y arraigo de una sociedad de masas, que está en la base de la sociedad de consumo. Así, el horizonte principal de la sociedad de masas es el consumo, que, para muchos autores lleva a una degradación de la vida cotidiana por culpa de la uniformización de los deseos, la masificación de las necesidades, la manipulación de los gustos “espontáneos” y la imposición de una escuela de valores y prestigios “artificiales”. El papel de los mass media es central en esta sociedad, al crear “necesidades” que el sistema industrial “obliga” a satisfacer por prestigio, status, identificación social...

El fenómeno de la comunicación de masas amplió de forma extraordinaria el número de canales a través de los cuales los individuos recibían informaciones del mundo exterior. Se puede decir que, como consecuencia de ello, la comunicación se pluralizó y democratizó, al dejar de tener la información dueños minoritarios y pasar a la totalidad de los individuos. Sin embargo, como contrapartida, los medios de comunicación también uniformizaron los comportamientos de los individuos, y comercializaron las necesidades a escala universal, logrando así la integración social de esas masas que ellos mismos habían engendrado en un aparato industrial dotado de un nuevo sistema de valores y jerarquías. Resumiendo, los medios de comunicación de masas diseñaron con nitidez el perfil de la persona consumidora. Paralelamente, se vive el boom de la publicidad como elemento complementario y necesario de esta sociedad de masas.

3.3.- La sociedad global actual. La sociedad de la información

3.3.1.- La sociedad global

En la actualidad hay indicios de cambios significativos en los medios masivos “tradicionales” de prensa escrita y audiovisuales. Estos cambios obedecen directamente a los avances tecnológicos en las formas de distribución y manejo electrónicos de la información, pero también reflejan transformaciones sociales y económicas más esenciales y duraderas. La expresión que se suele usar para describir el orden social emergente en los Estados más desarrollados es la de sociedad de la información (o, como algunos autores prefieren, sociedad de la comunicación). En síntesis, denota una forma de sociedad en la que los individuos y las instituciones dependen cada vez en mayor medida de la información y la comunicación para poder funcionar con eficacia en casi cualquier campo de actividad.

Los rasgos que caracterizan a la nueva sociedad poseen el suficiente calado para justificar que muchos sociólogos la caractericen como un modelo social distinto al de la sociedad industrial y de consumo de masas que hemos vivido hasta hace muy poco. No solamente los medios de comunicación se van a ver afectados por los nuevos elementos de la realidad emergente, sino que quizá sea en estos medios donde se están produciendo especialmente las transformaciones, constituyendo ellos mismos, a su vez, uno de los elementos más definitorios del cambio social.

Los efectos del impacto de las Nuevas Tecnologías en todos los ámbitos de la vida social, junto con los de la globalización (instantaneidad y facilidad para el acceso a la información, ruptura de barreras espacio-temporales, mercantilización de la información, y resurgir de las identidades localistas) han configurado una sociedad distinta, pero también unos medios de comunicación con características e influencias muy diferentes a los que conocíamos hace unas décadas.
Es posible que, pese a la reiteración con la que se viene afirmando el impacto de las tecnologías de la información y la comunicación en todos los órdenes de la vida social, aun estemos lejos de percibir con claridad su calado y alcance. Entre otros motivos porque el propio desarrollo de estas tecnologías es tan vertiginoso que cuando todavía no hemos asimilado una de sus fases, ya estamos inmersos en la siguiente. Un ejemplo claro se puede ver en el marco de la informática: los usuarios de ordenadores comenzaron su andadura con el sistema operativo CPM, para pasar luego al DOS, y posteriormente al Windows en sus diferentes versiones hasta llegar al actual XP. En muy pocos años ha habido que olvidar viejos conocimientos, comandos, lenguajes... para aprender sin cesar otros mucho más sencillos, potentes y eficaces. La difusión de estas tecnologías en todos los órdenes de la vida productiva y social han transformado nuestra sociedad y nuestras formas de vida.



3.3.2.- De las audiencias de masas a las planetarias

La aplicación de las nuevas tecnologías ha supuesto también un cambio radical en la organización de la producción, especialmente en la aplicación a las funciones de control y gestión: de los viejos sistemas fordistas de producción homogénea y en serie se ha pasado en la actualidad a productos personalizados, mientras se trabaja con un mínimo de existencias y de stocks. Al igual que hoy ya no cabe hablar de una fabricación y producción masiva de bienes de forma homogénea, tampoco en la producción mediática cabe hacerlo: las tecnologías digitales permiten a cualquier abonado a una cadena elegir películas a la carta (previo pago o cargo en cuenta), seguramente diferentes a las elegidas por su vecino, también abonado al mismo canal. Ya en 1985, SABBAH lo resumía diciendo que “los nuevos medios de comunicación determinan una audiencia segmentada y diferenciada, que aunque masiva en cuanto a su número, ya no es de masas en cuanto a la simultaneidad y uniformidad del mensaje que recibe”.
Uno de los principales efectos de las Nuevas Tecnologías en los media es sin duda la capacidad para multiplicar y personalizar los mensajes que se emiten. En este sentido, son escasos los programas actuales de televisión que pueden competir con las masivas audiencias que de forma sincrónica seguían las programaciones emitidas durante los años 60’ o 70’. Hoy, pocos acontecimientos pueden concitar la audiencia de los millones de espectadores potenciales de un país. Incluso acontecimientos de audiencia masiva como la inauguración de unos juegos olímpicos o una final de un mundial de fútbol son vistas de forma diferente dependiendo del canal que sirve las imágenes. La pluralidad de canales, tanto de pago como en abierto, basados en la transmisión por las ondas hertzianas, satélite o cable, permiten terminar con el mensaje monocorde de emisión única, y con ello se pone fin a una audiencia de masas tal y como la hemos conocido en los años de la extensión del televisor a todos los hogares. Sin embargo, el eco amplificado que los media crean sobre algunos acontecimientos, la concentración empresarial de los canales de transmisión y los grandes centros de producción, junto a la facilidad y velocidad con la que puede transmitirse la información, han provocado que algunos acontecimientos puntuales hayan suscitado lo que Ignacio RAMONET ha denominado cortocircuito mediático, provocando una especio de psicodrama planetario: casos como el accidente mortal de Lady Di en París lograron más audiencia que el asesinato de Kennedy o la muerte de Juan Pablo I. La retransmisión en directo del atentado del 11-S lo ha sido también, como a nivel nacional lo fueron el suceso de las niñas de Alcasser, el secuestro y muerte del concejal del PP Miguel Ángel Blanco, o, recientemente, los atentados del 11-M.
Asistimos, por tanto, en este inicio de siglo, a la posibilidad de terminar con las audiencias de masas mediante un servicio de televisión a la carta. A su vez, se generan fenómenos que se convierten en hitos mediáticos planetarios y globales. Y, junto a ello, asistimos también al crecimiento de los sentimientos localistas, que quedan también reflejados en los medios de comunicación, y se hacen patentes claramente por ejemplo en el aumento del número de canales (y del consumo) de televisiones locales, como veremos en el último apartado.

3.3.3.- Las TIC: saturación e inmediatez informativa

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han permitido que la información circule de forma permanente a enormes velocidades sin que las barreras geográficas o nacionales puedan impedirlo. Este enorme flujo de información y la facilidad de su transmisión hacen que sea de fácil acceso y que su creación y desarrollo sean también sencillos. Así, la humanidad necesitó 1750 años para doblar el volumen de información que poseía al inicio de la era cristiana, la volvió a doblar en 150 años, posteriormente en 50, luego en 5, y se calcula que hacia el 2020 se conseguirá doblar el volumen de información cada 53 días.
Este vertiginoso aumento de información y su facilidad para transmitirla de forma instantánea a cualquier parte del mundo provoca que por primera vez el ser humano se enfrente a una sobresaturación informativa, donde se hace difícil discriminar la información relevante de aquella que es más superflua. Buscar una información concreta requiere recurrir a algoritmos de búsqueda sostenidos por potentes servidores al servicio de sus clientes. Estos servidores y sus motores de búsqueda están llamados a convertirse en el futuro próximo (si no lo son ya) en los grandes controladores de los flujos informativos: los casos de los portales Yahoo o Google constituyen buenos ejemplos.

Cómo ha afectado esta facilidad de producción y transmisión de la comunicación a los media es difícil de valorar, pero, si bien podría pensarse en un primer momento en una menor importancia de su función, un análisis más detallado muestra que no han quedado inermes. Ignacio RAMONET señala que los media han olvidado el viejo oficio de comunicar, para convertirse en meros transmisores de información: el vértigo con el que se produce y se envía la información a las redacciones de los informativos, la búsqueda de la instantaneidad y el directo han matado el análisis y la comprensión de los fenómenos. Así, se crea una sensación equivocada para el espectador de que basta con recibir cataratas de imágenes para estar informados directa y objetivamente de lo que sucede a miles de kilómetros. Según RAMONET, existe hoy la creencia generalizada de que para informarse basta con mirar, con asistir al acontecimiento a través del directo de la televisión o la cámara fotográfica. De ahí que todos los medios (prensa escrita, radio y televisión) adoptan la fórmula del directo en sus informativos, intentando poner directamente al ciudadano ante el acontecimiento.
Esta instantaneidad en la producción y retransmisión de la información ha calado en todos los media, incluida la prensa escrita, que ya ofrece a sus lectores una versión de su cabecera en la red, donde puede competir en velocidad de acceso y producción con la televisión. La globalización inmediata ha terminado por imponer su propia lógica dentro de los medios de comunicación, y así, las noticias quedan obsoletas pocas horas después de haberse producido, y las imágenes y crónica en directo desde el lugar de los hechos se han convertido en el formato preponderante de cualquier informativo. El corresponsal, in situ, narra y describe cuanto acontece en el lugar; la pantalla muestra multitud de imágenes donde los sucesos se desencadenan; el espectador tiene la sensación de vivirlos en riguroso directo desde su sofá.

Toda una red de telefonía y retransmisión vía satélite, en equipos cada vez menos voluminosos y manejables, permite llegar los acontecimientos a nuestros hogares desde los puntos más remotos del planeta. El espectador tiene la idea de recibir de primera mano la información acerca de ellos, y ha sustituido la objetividad informativa por la creencia de que asiste directamente a los acontecimientos, al recibirlos simultáneamente al transcurso de los mismos. Nunca en la historia de los media se ha producido un ejemplo tan evidente como el 11-S, cuando millones de espectadores siguieron el curso de los acontecimientos en riguroso directo; mientras los hechos se iban sucediendo ante sus miradas atónitas, carecían por completo de la más mínima información. El locutor hablaba de un avión estrellado (quizá por un accidente) en la primera torre, y ellos contemplaban una enorme explosión en la segunda. En ese instante, emisor y audiencia ignoraban lo que ocurría, pero intuían que no era posible un segundo accidente. La catarsis mediática se había producido. Tras horas de repetición, entrevistas a testigos irrelevantes, conexiones con otras cadenas... el espectador sabía poco más del acontecimiento.
Este ejemplo ha venido a ilustrar mejor que cualquier otro cómo funciona la lógica mediática en el mundo globalizado. El funcionamiento está basado en la instantaneidad, en la fuerza de las imágenes, en la magnificencia del acontecimiento y en la sobresaturación informativa. El vértigo informativo con que todo se sucedía no daba margen a un análisis reflexivo de lo acontecido: se imponían las reglas del directo.


3.3.4.- El valor mercantil de las audiencias

Los media ya no conocen barreras en la sociedad global, pero la superación de éstas les exige una red que permita la instantaneidad del suministro de las imágenes y la información. De ahí sus alianzas con los servidores de Internet y las empresas de telecomunicación. Además, necesitan garantizarse unos contenidos atrayentes (películas, dibujos animados, deportes, noticias...), por lo que buscan asociarse a las grandes productoras y grupos multimedia. La creación de grandes redes de comunicación requiere grandes medios técnicos, como satélites de órbita baja para ofrecer acceso rápido a Internet. Todas estas operaciones y fusiones requieren cuantiosas inversiones en las que participan sectores bancarios e industriales que buscan una rentabilidad clara, y así, en sus manos, toda la información, productos multimedia, cine, música, deporte... se convierten en mercancías susceptibles de venderse. Los contenidos por sí mismos, por su valor informativo, ético o artístico, no valen casi nada: importan de acuerdo a su audiencia potencial.
El valor de una cabecera de prensa, de una cadena de televisión, de una película... se mide en volumen de audiencia. La publicidad que los financia y constituye uno de sus principales canales de ingresos, se paga en función de los lectores o espectadores que siguen el medio. Las audiencias se siguen día a día, o incluso al instante: el regidor de un programa en directo sabe como están reaccionando los espectadores que lo siguen, lo que permite introducir modificaciones.
Así, la competencia por el espectador de un amplio abanico de media ha desatado la llamada guerra de las audiencias, que ha fomentado la concentración industrial y mediática, hasta convertir a estos grupos en los nuevos y poderosos poderes. En palabras de Ignacio RAMONET: “entre los nuevos poderes, el de los medios de comunicación aparece como uno de los más poderosos y de los más temibles. La conquista de audiencias masivas a escala planetaria desencadena batallas homéricas. Los grupos industriales se han comprometido en una guerra a muerte por el dominio de los recursos del multimedia y de las autopistas de la información”[4]. Ningún contenido queda fuera de la reproducción de los media si es susceptible de aumentar la audiencia, sin importar que carezca de cualquier valor artístico, informativo o ético. Todo lo que gane cuota de pantalla se mantiene, y aquello que la pierde desaparece. Podría decirse que se busca continuamente el gusto del espectador, y se produce el cine el arte o la televisión que merecemos (aunque, como hemos visto, el hecho se produce principalmente en la dirección contraria, al ser los media los que han ido diseñando los gustos de los usuarios). Así, cualquier fórmula que triunfe en un país o en un canal, será reproducido o imitado por el resto sin que pase mucho tiempo.
La audiencia marca por tanto el ritmo y los contenidos de los media en este principio de siglo. El precio del telesegundo se mide por su audiencia, y todo queda supeditado a conseguir aumentar sus índices sin importar demasiado el tipo o valor de los contenidos. Todo programa, incluidos los informativos, se convierten finalmente en un show capaz de ganar el interés del espectador, al que hay que sorprender y cautivar por encima de los canales de la competencia.


4.- CONCLUSIONES: MEDIOS DE COMUNICACIÓN, IDENTIDADES Y SOCIEDAD CIVIL. EL PAPEL DE LOS MEDIOS EN LA SOCIEDAD

La sociedad del siglo XXI es en buena medida una sociedad marcada por una red de flujos: la economía mundial se mueve durante las 24 horas del día de forma ininterrumpida y los capitales se compran y venden continuamente. La producción está hoy internacionalizada, y cada componente que forma parte del proceso productivo se realiza en una parte del mundo. Su gestión se realiza en otra parte, y la distribución final probablemente en varias ciudades separadas por miles de kilómetros. La red de flujos informativos permiten esta internacionalización de las empresas, al conectar en tiempo real, permitiendo la acción coordinada, de sus centros de producción, gestión, comercialización y distribución.
Sin embargo, esta red no sólo afecta al mundo productivo y financiero. Millones de ciudadanos particulares comienzan a habitar una ciudad virtual sin avenidas, sin calles ni plazas públicas, una ciudad global virtual que emerge con la red Internet. Además, en esta ciudad desaparecen los límites entre lo privado y lo público. Desde el hogar, se puede salir de compras, consultar los datos bancarios, mantener una relación, pasear por otras ciudades virtuales, e incluso delinquir o robar. La red es así una ciudad auténtica donde todo es posible, al igual que en la vida real, pero donde han desaparecido los límites definidos.

Además, un fenómeno paralelo al de la nueva sociedad global de la información es el del resurgir de las identidades. Al mismo tiempo que asistimos a una serie de fenómenos económicos, sociales e incluso políticos que parecen romper con las comunidades locales y nacionales, emergen con mayor fuerza los problemas de identidad regional, local o cultural. El final del siglo XX trajo consigo el fin de un mundo polarizado, abriendo la caja de Pandora de los nacionalismos y fundamentalismos de todo tipo. Se puede decir que es como si el ser humano actual, asustado ante la pérdida de identidad que supone la homogeneidad globalizadora de la nueva sociedad red, volviese la vista a los rasgos más específicos o idiosincrásicos de su localidad, región o cultura, haciendo de ellos sus nuevos signos de identidad. Una identidad que a veces se torna una bandera fundamentalista frente al avance de la globalización. Así, el fundamentalismo árabe vuelve a la interpretación más arcaica del Corán para encontrar los problemas de sus sociedades actuales. Otros lo hacen en torno a identidades históricas, étnicas o territoriales, y por ello hemos asistido al surgimiento de multitud de Estados independientes, siendo paradigmático el caso de la antigua Yugoslavia. España no es ajena a estos procesos: aun no se ha consolidado el proceso autonómico y ya se plantean reformas de corte federalista; al mismo tiempo, se busca en otro plano la federación (o confederación) en una Europa unida.
Uno de los mayores esfuerzos teóricos acerca de la identidad en la sociedad actual es el de GIDDENS: para él la identidad es una construcción reflexiva del sujeto que se constituye en fuente de sentido y está fuertemente interiorizada. El hombre actual, ante el avance homogéneo y uniformizador de la globalización, ha buscado el sentido a su acción en identidades que creíamos, o bien desaparecidas, o bien fruto del romanticismo más trasnochado. Para GIDDENS, cuanto más fuerza pierden las tradiciones ante la dialéctica globalizadora, más forzados se ven los individuos a elegir una opción que les identifique.
Los medios de comunicación también se mueven en esta dialéctica de lo global y lo local. Cada vez más proliferan canales, revistas y diarios cuyo ámbito es la ciudad o el barrio. Los vídeos comunitarios, las televisiones locales o la prensa local abastecen de toda una oferta de noticias y contenidos cercanos al ámbito del sujeto, compitiendo en buena medida con las grandes cadenas y periódicos de carácter nacional e internacional. La fortaleza de la prensa local y cercana al sujeto hay que buscarla necesariamente en este resurgir de las identidades.
En definitiva, vivimos en el marco de un doble avance que parece contradictorio: por una parte, se tiende a grandes medios de comunicación planetarios que pretenden gozar del favor de la audiencia mundial, y para ello buscan alianzas y refuerzan y amplían sus redes geoestacionarias que permitan una difusión global de sus contenidos; por otra, aparecen multitud de pequeños medios cuyo ámbito de acción y audiencia no cruza los límites de la ciudad, o incluso del barrio. Al tener contenidos cercanos al espectador e identificados con las señas de identidad cultural, refuerzan las identidades locales, y así encuentran la fidelidad de su audiencia. De esta manera, se muestran competitivos frente a los grandes grupos mediáticos, si bien hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones pertenecen a ellos.

Con todo lo visto, el hombre actual se enfrenta en muchas ocasiones a la incertidumbre. Los media, con sus contenidos superabundantes, contradictorios, cambiantes, instantáneos, superfluos y banales en muchas ocasiones, carentes de reflexión y análisis... y a través de las TIC, que permiten un volumen de información inaprensible, generan la imposibilidad de estructurar la información al mismo tiempo que se produce. Cabría preguntarse qué utilidad tiene el bombardeo de información, que lleva a la saturación informativa, si no se estructura y sistematiza para que pueda ser útil al ser humano. Si la enciclopedia, el sistema educativo y la ciencia han ordenado y sistematizado el conocimiento, los media no lo hacen. No es que su información sea mejor o peor, el problema es que es caótica.
Parece claro que los contenidos responden a las demandas del espectador, y así, sólo las audiencias mejor formadas serán capaces de demandar y pedir otros contenidos. Como señala GUARDIOLA, “una ciudadanía educada en los medios no toleraría estas dosis de programas basura a los que nos vemos sometidos”.
Así, los medios de comunicación deberían asumir (y se les debería exigir desde la ciudadanía y los poderes públicos) la responsabilidad que tienen como agentes formativos, como conformadores de marcos de referencia y modelos culturales, principalmente en niños y jóvenes. No se puede mirar siempre a la escuela para solucionar los problemas y retos sociales que afrontamos, si al mismo tiempo se olvida a los media. Éstos son hoy probablemente el agente socializador más potente, y deberían asumir conscientemente ese papel. La escuela, por su parte, no puede vivir de espaldas a los medios, y en ella se deben trabajar sus contenidos. El sistema educativo debería también formar al ciudadano para el uso de los media y alfabetizar en los multimedia al igual que lo hace con el lenguaje escrito.


BIBLIOGRAFÍA

· Obtenido básicamente de GUARDIOLA JIMÉNEZ, Plácido, “Función de los medios de comunicación en la sociedad global”, en BALLESTA PAGÁN, J. (coord..), Medios de comunicación para una sociedad global, Murcia, Universidad de Murcia, 2002.
[1] El autor británico Ian McEWAN titulaba su artículo al día siguiente: “El mundo nunca volverá a ser el mismo” (El Mundo, 13 de septiembre de 2001)
[2] ORTEGA, Félix, “Socialización, personalidad y reproducción social”, en ORTEGA (coord.), Fundamentos de Sociología, Madrid, Síntesis, 1996, p. 127.
[3] COTARELO, Ramón, “Los medios de comunicación”, en ROMÁN, Paloma, Sistema Político Español, cap. 8.
[4] RAMONET, I., Un mundo sin rumbo. Crisis de fin de siglo, Madrid, Debate, 1999, p. 85.
Javier Soria.